Una reciente encuesta de opinión, muestra que los mexicanos estamos convencidos de que el gobierno ha gastado mal los recursos de que dispone; y cuando se le pregunta al ciudadano de la calle qué se debe hacer, su respuesta es: reducir los gastos.
Ojalá y las cosas fueran así de simples. No tenemos dinero, luego entonces, no gastemos lo que no tenemos. En efecto, el sentido común nos indica que debemos que apretarnos el cinturón en tanto el país se recupera; el problema es cómo y cuándo se recuperará.
Cuando nos planteamos lo anterior, nos damos cuenta que no basta con apretarnos el cinturón reduciendo los gastos del gobierno, hacen falta otras cosas. Una de ellas, en mi opinión, es que revisemos el tema de los bancos. Tengo la impresión que será un tema que abordará la nueva legislatura federal, cuando traten el asunto de la política económica que conviene al país.
Sé que el tema es muy serio, pero estoy convencido que los mexicanos no soportarán más el brutal empobrecimiento de que están siendo objeto. La banca mexicana se ha dedicado a generar deudas, su papel como agente financiero del desarrollo se ha desvanecido en un mar de escándalos y corrupción. Si tuviera que dar mi opinión acerca de la banca mexicana, diría: está saqueando al país.
El mundo sufre los efectos que provoca un capital financiero desbocado. En todo el planeta se busca una solución al problema, pero los fuertes intereses de quienes reciben miles de millones de dólares de ganancia, impiden que este mal se supere.
El sistema financiero internacional, encontró una mina de oro en la magia de convertir la deuda de los demás en dinero constante y sonante para él. Los bancos están ahora bajo un régimen de excepción; los depósitos que funcionan como garantía de sus acciones ante el banco central de los países, son, a veces, inexistentes. Sus operaciones de compra-venta, casi siempre especulativas, no son gravadas, (por ejemplo en México), pueden capitalizar inmediatamente los intereses que reciben por los créditos que otorgan, de un capital inexistente. Si señores: INEXISTENTE.
La banca nacional, otorga créditos, sin tener el dinero que lo respalde. Por ejemplo, los usuarios de tarjetas de crédito, reciben un plástico y comienzan a construir una deuda que será impagable y que los agobiará hasta su muerte. Sin embargo, una vez que el cliente haya intentado por varios años pagar su deuda con el banco, se declarará insolvente y su caso pasará a la cartera vencida del banco. El monto total de la cartera vencida de un banco, la paga en México el IPAB, cuyos fondos se supone son para proteger al ahorro, falso. Sus fondos sirven para asegurar que los bancos recibirán dinero a partir del monto de deuda que hayan sido capaces de crear. ¿Se da cuenta el lector del truco? Nunca hubo dinero, hasta que el deudor no pudo pagar y su deuda la absorbió el IPAB, pero el deudor no recibirá ni un quinto, todo, incluyendo los intereses, lo recibirán los banqueros.
Todos los créditos funcionan de la misma manera; nunca se cuenta con el dinero, sino con el “aval” del banco, los productores o comercializadores de bienes, le dan al usuario del crédito (deudor), los bienes a cambio de una promesa de pago, que el deudor hará efectiva al banco y el banco al productor o comercializador de bienes. Por sólo pasar el dinero de una mano a otra, el banco se lleva una millonada; pero el verdadero negocio, será la enorme masa de deuda que luego el IPAB, en el caso de México, hará efectiva a los banqueros, con intereses.
¿Y de dónde sale el dinero que le da el IPAB a los banqueros? Del trabajo de los mexicanos, que producen para que el dinero tenga respaldo real; por eso, cuando entra en desequilibrio el circulante con la cantidad de bienes en el mercado, el capital financiero presiona, para regresar al equilibrio, exigiendo al sector productivo que haya más bienes; le llaman incrementar la productividad. El sector productivo no producirá más, porque no tiene capital para invertir, o porque resulta más rentable dárselo a los bancos y vuelta a ganar. Lo cierto es que el negocio banquero, hace que a un país se le saquee, sin que en ningún momento haya un efecto benéfico para la economía real.
Lo que sucedió en los Estados Unidos, fue que la cadena de deuda-pago, se rompió y los bancos, muy inteligentemente, se declararon sin liquidez para cumplir con sus compromisos, que por arte de magia, fueron transferidos a la economía real. Los legisladores gringos, en nada parecidos a los mexicanos, antes de un rescate bancario ( ¿Recuerdan el FOBAPROA?), exigieron ver las cuentas de las empresas y arreglar con ellas, no con los bancos que ya se habían llevado una buena tajada del pastel. Lo anterior fue algo así como si el dinero del IPAB se lo dieran a los tarjeta-habientes, para que ellos pagaran su deuda y el gobierno mediara entre los clientes y los bancos, porque, aun y cuando el gobierno apoyara con dinero real a los deudores, la deuda sería impagable por los elevadísimos intereses que la “ley” le permite a los bancos aplicar, y cuyo ejercicio es parte importante de su negocio, cuyo nombre es: Agio.
El agio está penado hasta en las religiones, menos en los negocios del capital financiero. En México tenemos tan mala suerte, que ya la Suprema Corte de Justicia estableció que lo que hacen los bancos es legal y ¡ hasta moral! Créame, es cierto.
Por eso me llama la atención que muchos opinen que nuestros problemas se resolverán si el gobierno gasta menos y nos apretamos el cinturón. Desde luego que hay que hacer eso y más, entre otras cosas, evitar que los bancos, sigan saqueando al país.
domingo, 20 de septiembre de 2009
sábado, 12 de septiembre de 2009
RETROLIBERALISMO
Por lo que he leído, muchas opiniones coinciden en que el paquete económico enviado por el presidente al Congreso federal, no representa una solución a la crisis que vivimos, y yo estoy de acuerdo.
Me parece absurdo incrementar los impuestos a la población. Gravar el consumo sólo provoca la contracción de la demanda interna, ponerle impuestos a los depósitos bancarios desalienta el ahorro, establecer un impuesto general para ayudar a los pobres es de una redonda estupidez; ¿Pero, no se les ocurre otra cosa?
Es bien sabido que la expresión norteamericana del neoliberalismo, establece catorce puntos básicos: disciplina fiscal, reordenación del gasto público hacia campos- como los de atención a la salud básica, la educación primaria y la infraestructura- que ofrecieran simultáneamente altos rendimientos económicos y potencial para mejorar la distribución del ingreso, reforma fiscal, mediante la disminución de las tasas marginales y aumento de la base fiscal, liberalización de las tasas de interés, tipo de cambio competitivo, liberalización del comercio, liberalización de entradas de inversión extranjera directa, privatización de empresas y servicios del Estado, desregulación para eliminar barreras de entrada y salida del mercado, certidumbre en los derechos de propiedad, liberalización de cuentas de capital, monetarismo, economía supply-side ( oferta) y la reducción de la intervención pública a su mínima expresión.
Esta receta, pensada originalmente para negociar la reestructuración de la deuda externa de los países Latinoamericanos, sirvió después para saquear a la ex Unión Soviética y a los países en desarrollo. El gobierno del Presidente Calderón va más allá del Consenso de Washington. Cómo se llama a este tipo de política ¿Retroliberalismo?
Al parecer al gobierno panista no le dejarán sus adversarios otra salida, que recurrir a la deuda externa y poner en práctica una política económica distinta a la neoliberal y más distinta aún a la retroliberal. Por lo pronto, Calderón debería preparar sus argumentos para que el congreso le autorice que endeude al país y con ello termine por enterrar a su fallido gobierno.
En mi opinión debe ponerse término al dominio del capital financiero, reformando las leyes pertinentes, pero sobre todo aquella que regula la operación de la banca en el manejo de recursos crediticios. Bajar las enormes tasas de interés bancario y establecer normas que penalicen la usura; porque hasta ahora les han solapado sus raterías. Otra reforma urgente es la del artículo 123 constitucional y sus leyes reglamentarias, para proteger a los trabajadores de la rapiña y fortalecer a los tribunales de arbitraje, porque tampoco se desea lesionar a los empresarios.
La reforma fiscal es más que urgente, pero aquella que redistribuya la carga fiscal de manera equitativa; pues debe gravarse al trabajo, pero también al capital y deben establecerse estímulos para la productividad y el desarrollo científico y tecnológico para que se estimule la inversión.
Debe regularse la inversión extranjera directa, para que se acumule capital real y no se especule en la bolsa de valores o en los bancos. Deben fortalecerse las empresas productivas del sector social y el Estado reservar su intervención para proteger la independencia y soberanía de la nación, y procurar la seguridad pública, impulsar la equidad y garantizar la aplicación de la ley. No hablo de PEMEX, porque está sobradamente sabido que se necesita dar un impulso a la exploración de nuevos yacimientos y modernizar a esa empresa estatal.
Estos son algunos puntos que, espero, aparezcan en el debate que seguramente habrá en el congreso acerca de cuál debe ser la política económica a adoptar. El Presidente Calderón ya propuso la suya, los empresarios harán lo propio; me pregunto: y los sindicatos, las organizaciones campesinas, los profesionales de la economía, ¿qué proponen? Su silencio me preocupa, porque no quiero imaginar esos niveles de complicidad.
El señor Slim propone un programa de microcréditos, que funcionaría bien una vez que se estabilice la economía, ahora solo provocará endeudamientos.
Si llegáramos a ponernos de acuerdo todos en lo que hay que hacer, este es el momento para integrarnos en un gran frente nacional, que nos saque de la crisis y pactemos el desarrollo, profundicemos nuestra democracia y fortalezcamos a México como Estado-nación.
Sólo espero que los partidos políticos no lucren con la crisis y quieran sacar beneficios mientras la población se muere de hambre y el país entre en una espiral de violencia; porque entonces será tarde y el cambio, para bien o para mal, se impondrá por la fuerza.
Me parece absurdo incrementar los impuestos a la población. Gravar el consumo sólo provoca la contracción de la demanda interna, ponerle impuestos a los depósitos bancarios desalienta el ahorro, establecer un impuesto general para ayudar a los pobres es de una redonda estupidez; ¿Pero, no se les ocurre otra cosa?
Es bien sabido que la expresión norteamericana del neoliberalismo, establece catorce puntos básicos: disciplina fiscal, reordenación del gasto público hacia campos- como los de atención a la salud básica, la educación primaria y la infraestructura- que ofrecieran simultáneamente altos rendimientos económicos y potencial para mejorar la distribución del ingreso, reforma fiscal, mediante la disminución de las tasas marginales y aumento de la base fiscal, liberalización de las tasas de interés, tipo de cambio competitivo, liberalización del comercio, liberalización de entradas de inversión extranjera directa, privatización de empresas y servicios del Estado, desregulación para eliminar barreras de entrada y salida del mercado, certidumbre en los derechos de propiedad, liberalización de cuentas de capital, monetarismo, economía supply-side ( oferta) y la reducción de la intervención pública a su mínima expresión.
Esta receta, pensada originalmente para negociar la reestructuración de la deuda externa de los países Latinoamericanos, sirvió después para saquear a la ex Unión Soviética y a los países en desarrollo. El gobierno del Presidente Calderón va más allá del Consenso de Washington. Cómo se llama a este tipo de política ¿Retroliberalismo?
Al parecer al gobierno panista no le dejarán sus adversarios otra salida, que recurrir a la deuda externa y poner en práctica una política económica distinta a la neoliberal y más distinta aún a la retroliberal. Por lo pronto, Calderón debería preparar sus argumentos para que el congreso le autorice que endeude al país y con ello termine por enterrar a su fallido gobierno.
En mi opinión debe ponerse término al dominio del capital financiero, reformando las leyes pertinentes, pero sobre todo aquella que regula la operación de la banca en el manejo de recursos crediticios. Bajar las enormes tasas de interés bancario y establecer normas que penalicen la usura; porque hasta ahora les han solapado sus raterías. Otra reforma urgente es la del artículo 123 constitucional y sus leyes reglamentarias, para proteger a los trabajadores de la rapiña y fortalecer a los tribunales de arbitraje, porque tampoco se desea lesionar a los empresarios.
La reforma fiscal es más que urgente, pero aquella que redistribuya la carga fiscal de manera equitativa; pues debe gravarse al trabajo, pero también al capital y deben establecerse estímulos para la productividad y el desarrollo científico y tecnológico para que se estimule la inversión.
Debe regularse la inversión extranjera directa, para que se acumule capital real y no se especule en la bolsa de valores o en los bancos. Deben fortalecerse las empresas productivas del sector social y el Estado reservar su intervención para proteger la independencia y soberanía de la nación, y procurar la seguridad pública, impulsar la equidad y garantizar la aplicación de la ley. No hablo de PEMEX, porque está sobradamente sabido que se necesita dar un impulso a la exploración de nuevos yacimientos y modernizar a esa empresa estatal.
Estos son algunos puntos que, espero, aparezcan en el debate que seguramente habrá en el congreso acerca de cuál debe ser la política económica a adoptar. El Presidente Calderón ya propuso la suya, los empresarios harán lo propio; me pregunto: y los sindicatos, las organizaciones campesinas, los profesionales de la economía, ¿qué proponen? Su silencio me preocupa, porque no quiero imaginar esos niveles de complicidad.
El señor Slim propone un programa de microcréditos, que funcionaría bien una vez que se estabilice la economía, ahora solo provocará endeudamientos.
Si llegáramos a ponernos de acuerdo todos en lo que hay que hacer, este es el momento para integrarnos en un gran frente nacional, que nos saque de la crisis y pactemos el desarrollo, profundicemos nuestra democracia y fortalezcamos a México como Estado-nación.
Sólo espero que los partidos políticos no lucren con la crisis y quieran sacar beneficios mientras la población se muere de hambre y el país entre en una espiral de violencia; porque entonces será tarde y el cambio, para bien o para mal, se impondrá por la fuerza.
domingo, 30 de agosto de 2009
CRISIS Y SOCIEDAD CIVIL.
El gobierno federal y los gobiernos de los estados, analizan las posibilidades de superar la crisis económica y orientar sus políticas hacía ese objetivo. Algunos expertos, son poco optimistas y han expresado su opinión de que llevará tiempo para que la economía nacional se recupere.
Al parecer, México no participará de la incipiente recuperación que se pronostica para los Estados Unidos de Norteamérica, la caída del Producto Interno Bruto en más del 10%, será un duro golpe para nuestro país; mientras tanto, los efectos de la carestía y el desempleo se empiezan a sentir con más fuerza.
Hay reportes de suicidios provocados por la desesperación de las personas que no ven ninguna salida a su situación económica. Familias desintegradas por la discordia que provoca la pobreza, o por la necesidad de buscar empleo lejos de sus hogares.
La crisis económica amenaza con convertirse en una crisis social, en la que el vínculo social se afecte, quizás de manera irremediable. El vínculo social es el sentimiento recíproco, que nos hace ver en los demás a seres semejantes, en quienes podemos confiar y a los que podemos acudir en caso de necesitarlos. El vínculo social hace posible la solidaridad entre nosotros, la confianza, la simpatía y otros afectos hacia los demás; gracias a él sentimos que nuestros semejantes son igualmente humanos, y compartimos con ellos objetivos comunes y una idea colectiva de futuro; nos permite además construir nuestra propia identidad a partir de la relación con los otros y nos da esa sensación de que no estamos solos.
El vínculo social es parte estructural de nuestra personalidad, que proyectamos hacia lo social y que permite establecer relaciones y construir sobre ellas instituciones. Sin embargo, en los momentos de crisis, cuando el ser humano por la angustia y desesperación sólo piensa en salvarse, sin importarle la suerte de los demás, comienza a extenderse la desconfianza, el egoísmo y hasta el miedo hacia nuestros semejantes. El vínculo social comienza a debilitarse y termina por bloquearse, propiciando la desconfianza en las instituciones sociales y en los propios hombres. En una sociedad en ese estado, impera la ley del más fuerte y la desesperanza.
En estos tiempos, además de los bienes materiales, es importante fortalecer el vínculo social, porque no bastarán las medidas anticrisis que instrumenten los gobiernos, será necesario que la propia sociedad instrumente acciones para protegerse de los terribles efectos de la falta de recursos y servicios asistenciales. La clase media y los pobres deberán organizarse si quieren sobrevivir a la crisis.
La construcción de redes de apoyo mutuo son, en estos casos, muy útiles. Los vecinos en una colonia se organizan para vigilar y protegerse de los delincuentes; en otros casos esas redes sirven para obtener financiamiento, cuidar a los hijos o ahorrar utilizando los vehículos de manera colectiva.
Otra forma de acción son los proyectos de abastecimiento comunitario en los que la población se organiza en cooperativas de consumo, para comprar bienes al mayoreo y después venderlos a ese mismo precio a los demás socios.
Los comedores comunitarios, las guarderías populares, los dispensarios médicos y muchas otras formas de acción colectiva, deberán promoverse en las colonias y comunidades rurales. Las medidas anti crisis, no vienen todas del gobierno.
Este tipo de acciones fortalece el vínculo social y permite construir instituciones de la comunidad para la ayuda mutua. El gobierno federal y de los estados, deberían apoyar este tipo de iniciativas de la sociedad civil, para organizar a las comunidades y fortalecer sus redes de ayuda mutua.
Los diferentes niveles de gobierno, podrían establecer bodegas de víveres no perecedero a las cuales pudieran acceder los ciudadanos organizados para venderlos a precios subsidiados y recuperar parte de lo invertido, lo importante, no solo sería mantener el proyecto, sino fortalecer el vínculo social.
Lo mismo se podría hacer en otros casos, como el orientar a los estudiantes de medicina, odontología y enfermería hacia esos espacios de acción comunitaria, para establecer clínicas administradas por los vecinos, como parte de su trabajo social y como medio para ganarse una beca para continuar con sus estudios.
Las artes pueden ser un medio privilegiado para el encuentro comunitario y la reflexión. Es urgente que la gente pueda recrearse y discutir sus problemas con sus semejantes para conservar la salud mental . Por eso la práctica del deporte es indispensable, mantener el cuerpo y la mente sanas, en tiempos de crisis es una necesidad impuesta por las circunstancias.
Hace ya varios años, participé en un proyecto de cooperativa de consumo. Comprábamos alimentos con una línea de crédito que nos otorgó una empresa estatal. Conseguimos un local en la colonia y por las tardes vendíamos los productos. Nunca olvidaré la cara de alegría de las madres de familia, cuando veían los precios bajos y los kilos bien pesados, todo hecho por sus vecinos; gente a la que ellas conocían bien. Todos los proyectos tienen un ciclo de vida, y al nuestro le llegó su día y cerramos la tienda comunal. Fue una experiencia alentadora, que integró más a la gente que vivíamos en la colonia. Creo que la situación actual nos obliga a retomar nuestras experiencias y volverlas a poner en práctica; porque, insisto, el gobierno aportará parte de la solución, lo demás lo tendremos que hacer nosotros mismos.
Al parecer, México no participará de la incipiente recuperación que se pronostica para los Estados Unidos de Norteamérica, la caída del Producto Interno Bruto en más del 10%, será un duro golpe para nuestro país; mientras tanto, los efectos de la carestía y el desempleo se empiezan a sentir con más fuerza.
Hay reportes de suicidios provocados por la desesperación de las personas que no ven ninguna salida a su situación económica. Familias desintegradas por la discordia que provoca la pobreza, o por la necesidad de buscar empleo lejos de sus hogares.
La crisis económica amenaza con convertirse en una crisis social, en la que el vínculo social se afecte, quizás de manera irremediable. El vínculo social es el sentimiento recíproco, que nos hace ver en los demás a seres semejantes, en quienes podemos confiar y a los que podemos acudir en caso de necesitarlos. El vínculo social hace posible la solidaridad entre nosotros, la confianza, la simpatía y otros afectos hacia los demás; gracias a él sentimos que nuestros semejantes son igualmente humanos, y compartimos con ellos objetivos comunes y una idea colectiva de futuro; nos permite además construir nuestra propia identidad a partir de la relación con los otros y nos da esa sensación de que no estamos solos.
El vínculo social es parte estructural de nuestra personalidad, que proyectamos hacia lo social y que permite establecer relaciones y construir sobre ellas instituciones. Sin embargo, en los momentos de crisis, cuando el ser humano por la angustia y desesperación sólo piensa en salvarse, sin importarle la suerte de los demás, comienza a extenderse la desconfianza, el egoísmo y hasta el miedo hacia nuestros semejantes. El vínculo social comienza a debilitarse y termina por bloquearse, propiciando la desconfianza en las instituciones sociales y en los propios hombres. En una sociedad en ese estado, impera la ley del más fuerte y la desesperanza.
En estos tiempos, además de los bienes materiales, es importante fortalecer el vínculo social, porque no bastarán las medidas anticrisis que instrumenten los gobiernos, será necesario que la propia sociedad instrumente acciones para protegerse de los terribles efectos de la falta de recursos y servicios asistenciales. La clase media y los pobres deberán organizarse si quieren sobrevivir a la crisis.
La construcción de redes de apoyo mutuo son, en estos casos, muy útiles. Los vecinos en una colonia se organizan para vigilar y protegerse de los delincuentes; en otros casos esas redes sirven para obtener financiamiento, cuidar a los hijos o ahorrar utilizando los vehículos de manera colectiva.
Otra forma de acción son los proyectos de abastecimiento comunitario en los que la población se organiza en cooperativas de consumo, para comprar bienes al mayoreo y después venderlos a ese mismo precio a los demás socios.
Los comedores comunitarios, las guarderías populares, los dispensarios médicos y muchas otras formas de acción colectiva, deberán promoverse en las colonias y comunidades rurales. Las medidas anti crisis, no vienen todas del gobierno.
Este tipo de acciones fortalece el vínculo social y permite construir instituciones de la comunidad para la ayuda mutua. El gobierno federal y de los estados, deberían apoyar este tipo de iniciativas de la sociedad civil, para organizar a las comunidades y fortalecer sus redes de ayuda mutua.
Los diferentes niveles de gobierno, podrían establecer bodegas de víveres no perecedero a las cuales pudieran acceder los ciudadanos organizados para venderlos a precios subsidiados y recuperar parte de lo invertido, lo importante, no solo sería mantener el proyecto, sino fortalecer el vínculo social.
Lo mismo se podría hacer en otros casos, como el orientar a los estudiantes de medicina, odontología y enfermería hacia esos espacios de acción comunitaria, para establecer clínicas administradas por los vecinos, como parte de su trabajo social y como medio para ganarse una beca para continuar con sus estudios.
Las artes pueden ser un medio privilegiado para el encuentro comunitario y la reflexión. Es urgente que la gente pueda recrearse y discutir sus problemas con sus semejantes para conservar la salud mental . Por eso la práctica del deporte es indispensable, mantener el cuerpo y la mente sanas, en tiempos de crisis es una necesidad impuesta por las circunstancias.
Hace ya varios años, participé en un proyecto de cooperativa de consumo. Comprábamos alimentos con una línea de crédito que nos otorgó una empresa estatal. Conseguimos un local en la colonia y por las tardes vendíamos los productos. Nunca olvidaré la cara de alegría de las madres de familia, cuando veían los precios bajos y los kilos bien pesados, todo hecho por sus vecinos; gente a la que ellas conocían bien. Todos los proyectos tienen un ciclo de vida, y al nuestro le llegó su día y cerramos la tienda comunal. Fue una experiencia alentadora, que integró más a la gente que vivíamos en la colonia. Creo que la situación actual nos obliga a retomar nuestras experiencias y volverlas a poner en práctica; porque, insisto, el gobierno aportará parte de la solución, lo demás lo tendremos que hacer nosotros mismos.
sábado, 29 de agosto de 2009
EL MÉXICO QUE SE VA
Cuando Julio César cruzó el Rubicón, ante sus propios temores, se dijo, según registra Suetonio: Alea iacta est (La suerte está echada). El futuro fundador de la dinastía de los césares, se refería a que no hay marcha atrás una vez que se toma una decisión. Hoy, los mexicanos estamos por tomar una histórica, y no habrá marcha atrás. Me refiero al necesario cambio del modelo económico con el que hoy se gobierna al país. El primer problema será decidir, quién o quienes serán los encargados de hacerlo.
Nuestra situación, no parece mejorar. Son muchos los observadores que presagian catástrofes, yo prefiero sostener la idea de que, bajo ciertas condiciones, podremos salir adelante.
A Felipe Calderón, quien se auto nombró el presidente del empleo, las cosas no le han salido bien. No sólo son las “malas vibras”, lo es también la falta de previsión y oficio en el arte de gobernar. La suerte del Presidente Calderón debe ser una lección para quien pretenda gobernar a México.
Su primer error fue iniciar una guerra que le ha dado victorias pírricas. Nadie fue capaz de decirle: “Sr. Presidente, sus promesas comprometen al país”. Ahora será más difícil salirse del lío en el que se metió, metió al Ejército Nacional y a todos nosotros.
El segundo, no haber previsto la crisis en la dimensión en la que se veía venir. Me detengo un poco en este tema. En realidad no estoy seguro si fue incapacidad de su equipo económico, o complicidad con los fuertes intereses financieros de los Estados Unidos. Lo cierto es que de una crisis financiera, pasó a ser un desastre económico. Ya se ha anunciado que el Producto Interno Bruto caerá en más de un 10%. Si la crisis financiera arrasó con nuestras reservas, la crisis económica arrasará con la infraestructura económica del país y con el empleo. En un artículo publicado en esta casa editorial, anunciaba la insurrección que viene, lamento que los hechos me estén dando la razón. Otros ya lo han manifestado también: temen que la violencia social se desate.
La emergencia que produjo la influenza, tuvo un buen manejo, pero la política tenía como premisas: una economía fuerte, consenso social e instituciones consolidadas, es decir otro país. El gobierno de México actuó bien, pero en un terreno equivocado; como siempre, buenas intensiones puestas en acción con una estrategia equivocada. Así la forma en como se enfrentó la emergencia de la influenza, agudizó los efectos de la crisis.
En tercer término, la imprudencia de no diversificar las fuentes de riqueza del país, y por el contrario, apostarle a una reforma para la explotación y el aprovechamiento del petróleo, que se complicó, en parte por la oposición de varias fuerzas políticas; pero también porque tenía un fondo muy obscuro, en el que quizá haya estado implicado el malogrado Juan Camilo Muriño. El presidente se dejó llevar por la inercia neoliberal y no pensó en cambiar las reglas del crecimiento económico del país y ahora, todos estamos pagando el costo.
Dos de los principales instrumentos del gobierno federal, para incidir en la dinámica y la orientación de la economía nacional, se han manejado con una sorprendente falta de oficio: la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos. La primera es, para hablar con simpleza, la patente de corzo que el Congreso le otorga al gobierno federal para hacerse de recursos. Pues bien, la política de ingresos, refleja lo que todos sabemos: le apuesta a la vía de los impuestos en un 60 0 65%. De este porcentaje, más del 90% procede del ISR y el IVA, es decir, se obtiene de los trabajadores y la clase media, que somos la mayoría, ¿ Y los empresarios? Aportan sólo el 2% de los ingresos recaudados. Pero lo peor de esta política de ingresos, no es sólo su carácter parcial, sino la propia ineficiencia del gobierno federal, pues con todo, no logra recaudar los impuestos previstos, mal verdugo al servicio de los poderosos, que transfiere sus obligaciones a la crisis económica.
El resto del grueso de los ingresos. . ., adivinó usted, los proporciona PEMEX. Otras “empresas”, como Luz y Fuerza, no aportan, sino que se llevan dinero, para dizque producir energía. Otro renglón en negativo es la venta de diesel, que en lugar de darnos beneficios, nos quita dinero. En el caso de PEMEX, la ley de ingresos mandata al ejecutivo para que venda el petróleo a determinado precio; pues ¡no! No pueden venderlo al precio fijado, por múltiples razones. El caso es que tampoco recaudan todo el dinero necesario por esa vía. ¿Cuándo entenderán esto señores que los argumentos que den no justifican su incapacidad? Está claro, México contrata chalanes que salen muy caros y no dan resultados, al contrario, ahora nos enteramos de que también se roban el petróleo y el gas; no se roban las instalaciones, porque están muy viejas. Pero ahora me percato de que en todo esto, el sindicato de PEMEX no aparece por ningún lado en la discusión, ni para bien ni para mal. ¿Por qué será?
Para coronar nuestros males, cuando el mercado de hidrocarburos nos favorece, la Ley de Coordinación Fiscal, le permite al gobierno federal distribuir a discreción, los ingresos excedentes.
Está de moda hablar del Presupuesto de Egresos, otro de los instrumentos que el Congreso le autoriza al gobierno federal para incidir en la economía, y ofrecer sus servicios a los mexicanos. En la medida en que el presupuesto de egresos depende de la ley de ingresos y su ejecución, de entrada tiene que ser insuficiente, aparte de ineficaz. En lo primero, los recientes recortes presupuestales hablan por sí mismos. En lo segundo, tomen cualquier tema y analicen: el de la guerra contra el narco, el desarrollo social, la educación, la seguridad de los ciudadanos, la ciencia y la tecnología, la cultura, el deporte, el que quieran, ninguno soporta un análisis riguroso.
El caso de la educación, por ejemplo, se mantuvieron hasta ahora, las mismas políticas de austeridad que se establecieron con ¡Miguel de la Madrid! Ahora que el futuro nos alcanzó, pues se vuelven a justificar. No hay recursos para crear plazas administrativas y de personal de apoyo, a varios estados, como a Oaxaca, no les autorizan recursos para regularizar su presupuesto, pero los siguen manteniendo a merced de las secciones sindicales del SNTE, y para colmo, la Alianza por la Calidad de la Educación, que contrario al espíritu del Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica y Normal firmado en 1992, ha centralizado el ejercicio de los recursos federales para ese rubro, y encima, se les exige a los estados que aporten dinero que no tienen. Ahora, la señora diputada electa, Josefina Vásquez Mota, amenaza con elevar a rango de ley, el programa de Elba Esther Gordillo: la Alianza por la Calidad Educativa. ¡Vaya desfachatez!
El último error del Presidente Calderón es el más tolerable, porque hará posible el término de la era del PAN: su política en las pasadas elecciones federales. Su autoritarismo no sólo es un problema de carácter, refleja también la incapacidad del la militancia del PAN , de romper con los vicios del viejo PRI. Cometió un error al convertir a la presidencia de la república en un instrumento al servicio de sus ambiciones personales. Hizo lo que quiso al interior de su partido y el costo fue muy alto: el PAN perdió casi todo lo que había ganado. No se ha comprendido aún que es importante fortalecer a nuestras instituciones republicanas. La presidencia de la república debió mantenerse al margen de los manejos partidistas y de las elecciones. Será necesario que de ahora en adelante eso sea una regla de oro; las instituciones deben manejarse con apego estricto a la ley.
El resultado de todo esto es que tenemos una presidencia debilitada. Las voces de expertos e inexpertos, anuncian por igual el próximo arribo del PRI a la cabeza del gobierno federal. Al PRD, hasta ahora, no se le ven posibilidades.
Si el PRI va en serio a retomar el poder de la presidencia de la república, sus estrategas deben pensar en llegar de la mejor manera, esto es, de manera incuestionable. Por eso, una tarea que le sería urgente al PRI, es la reforma electoral que revitalice al IFE y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, de modo que no dependan de los partidos y vuelvan a ciudadanizarse. Otra, la reforma que someta a los medios de comunicación al Estado y no al revés, un pacto con el actual gobierno federal para contener la crisis y que permita blindar a los más pobres de México, y lo más difícil, convenir la transición hacia un nuevo modelo de desarrollo económico.
Si el PRI no llega al poder renovado y con una propuesta clara y diferente, contribuirá al hundimiento del país, cuando ahora parece que la historia le da la segunda oportunidad de coadyuvar para salvarlo.
Alea iacta est.
Nuestra situación, no parece mejorar. Son muchos los observadores que presagian catástrofes, yo prefiero sostener la idea de que, bajo ciertas condiciones, podremos salir adelante.
A Felipe Calderón, quien se auto nombró el presidente del empleo, las cosas no le han salido bien. No sólo son las “malas vibras”, lo es también la falta de previsión y oficio en el arte de gobernar. La suerte del Presidente Calderón debe ser una lección para quien pretenda gobernar a México.
Su primer error fue iniciar una guerra que le ha dado victorias pírricas. Nadie fue capaz de decirle: “Sr. Presidente, sus promesas comprometen al país”. Ahora será más difícil salirse del lío en el que se metió, metió al Ejército Nacional y a todos nosotros.
El segundo, no haber previsto la crisis en la dimensión en la que se veía venir. Me detengo un poco en este tema. En realidad no estoy seguro si fue incapacidad de su equipo económico, o complicidad con los fuertes intereses financieros de los Estados Unidos. Lo cierto es que de una crisis financiera, pasó a ser un desastre económico. Ya se ha anunciado que el Producto Interno Bruto caerá en más de un 10%. Si la crisis financiera arrasó con nuestras reservas, la crisis económica arrasará con la infraestructura económica del país y con el empleo. En un artículo publicado en esta casa editorial, anunciaba la insurrección que viene, lamento que los hechos me estén dando la razón. Otros ya lo han manifestado también: temen que la violencia social se desate.
La emergencia que produjo la influenza, tuvo un buen manejo, pero la política tenía como premisas: una economía fuerte, consenso social e instituciones consolidadas, es decir otro país. El gobierno de México actuó bien, pero en un terreno equivocado; como siempre, buenas intensiones puestas en acción con una estrategia equivocada. Así la forma en como se enfrentó la emergencia de la influenza, agudizó los efectos de la crisis.
En tercer término, la imprudencia de no diversificar las fuentes de riqueza del país, y por el contrario, apostarle a una reforma para la explotación y el aprovechamiento del petróleo, que se complicó, en parte por la oposición de varias fuerzas políticas; pero también porque tenía un fondo muy obscuro, en el que quizá haya estado implicado el malogrado Juan Camilo Muriño. El presidente se dejó llevar por la inercia neoliberal y no pensó en cambiar las reglas del crecimiento económico del país y ahora, todos estamos pagando el costo.
Dos de los principales instrumentos del gobierno federal, para incidir en la dinámica y la orientación de la economía nacional, se han manejado con una sorprendente falta de oficio: la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos. La primera es, para hablar con simpleza, la patente de corzo que el Congreso le otorga al gobierno federal para hacerse de recursos. Pues bien, la política de ingresos, refleja lo que todos sabemos: le apuesta a la vía de los impuestos en un 60 0 65%. De este porcentaje, más del 90% procede del ISR y el IVA, es decir, se obtiene de los trabajadores y la clase media, que somos la mayoría, ¿ Y los empresarios? Aportan sólo el 2% de los ingresos recaudados. Pero lo peor de esta política de ingresos, no es sólo su carácter parcial, sino la propia ineficiencia del gobierno federal, pues con todo, no logra recaudar los impuestos previstos, mal verdugo al servicio de los poderosos, que transfiere sus obligaciones a la crisis económica.
El resto del grueso de los ingresos. . ., adivinó usted, los proporciona PEMEX. Otras “empresas”, como Luz y Fuerza, no aportan, sino que se llevan dinero, para dizque producir energía. Otro renglón en negativo es la venta de diesel, que en lugar de darnos beneficios, nos quita dinero. En el caso de PEMEX, la ley de ingresos mandata al ejecutivo para que venda el petróleo a determinado precio; pues ¡no! No pueden venderlo al precio fijado, por múltiples razones. El caso es que tampoco recaudan todo el dinero necesario por esa vía. ¿Cuándo entenderán esto señores que los argumentos que den no justifican su incapacidad? Está claro, México contrata chalanes que salen muy caros y no dan resultados, al contrario, ahora nos enteramos de que también se roban el petróleo y el gas; no se roban las instalaciones, porque están muy viejas. Pero ahora me percato de que en todo esto, el sindicato de PEMEX no aparece por ningún lado en la discusión, ni para bien ni para mal. ¿Por qué será?
Para coronar nuestros males, cuando el mercado de hidrocarburos nos favorece, la Ley de Coordinación Fiscal, le permite al gobierno federal distribuir a discreción, los ingresos excedentes.
Está de moda hablar del Presupuesto de Egresos, otro de los instrumentos que el Congreso le autoriza al gobierno federal para incidir en la economía, y ofrecer sus servicios a los mexicanos. En la medida en que el presupuesto de egresos depende de la ley de ingresos y su ejecución, de entrada tiene que ser insuficiente, aparte de ineficaz. En lo primero, los recientes recortes presupuestales hablan por sí mismos. En lo segundo, tomen cualquier tema y analicen: el de la guerra contra el narco, el desarrollo social, la educación, la seguridad de los ciudadanos, la ciencia y la tecnología, la cultura, el deporte, el que quieran, ninguno soporta un análisis riguroso.
El caso de la educación, por ejemplo, se mantuvieron hasta ahora, las mismas políticas de austeridad que se establecieron con ¡Miguel de la Madrid! Ahora que el futuro nos alcanzó, pues se vuelven a justificar. No hay recursos para crear plazas administrativas y de personal de apoyo, a varios estados, como a Oaxaca, no les autorizan recursos para regularizar su presupuesto, pero los siguen manteniendo a merced de las secciones sindicales del SNTE, y para colmo, la Alianza por la Calidad de la Educación, que contrario al espíritu del Acuerdo para la Modernización de la Educación Básica y Normal firmado en 1992, ha centralizado el ejercicio de los recursos federales para ese rubro, y encima, se les exige a los estados que aporten dinero que no tienen. Ahora, la señora diputada electa, Josefina Vásquez Mota, amenaza con elevar a rango de ley, el programa de Elba Esther Gordillo: la Alianza por la Calidad Educativa. ¡Vaya desfachatez!
El último error del Presidente Calderón es el más tolerable, porque hará posible el término de la era del PAN: su política en las pasadas elecciones federales. Su autoritarismo no sólo es un problema de carácter, refleja también la incapacidad del la militancia del PAN , de romper con los vicios del viejo PRI. Cometió un error al convertir a la presidencia de la república en un instrumento al servicio de sus ambiciones personales. Hizo lo que quiso al interior de su partido y el costo fue muy alto: el PAN perdió casi todo lo que había ganado. No se ha comprendido aún que es importante fortalecer a nuestras instituciones republicanas. La presidencia de la república debió mantenerse al margen de los manejos partidistas y de las elecciones. Será necesario que de ahora en adelante eso sea una regla de oro; las instituciones deben manejarse con apego estricto a la ley.
El resultado de todo esto es que tenemos una presidencia debilitada. Las voces de expertos e inexpertos, anuncian por igual el próximo arribo del PRI a la cabeza del gobierno federal. Al PRD, hasta ahora, no se le ven posibilidades.
Si el PRI va en serio a retomar el poder de la presidencia de la república, sus estrategas deben pensar en llegar de la mejor manera, esto es, de manera incuestionable. Por eso, una tarea que le sería urgente al PRI, es la reforma electoral que revitalice al IFE y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, de modo que no dependan de los partidos y vuelvan a ciudadanizarse. Otra, la reforma que someta a los medios de comunicación al Estado y no al revés, un pacto con el actual gobierno federal para contener la crisis y que permita blindar a los más pobres de México, y lo más difícil, convenir la transición hacia un nuevo modelo de desarrollo económico.
Si el PRI no llega al poder renovado y con una propuesta clara y diferente, contribuirá al hundimiento del país, cuando ahora parece que la historia le da la segunda oportunidad de coadyuvar para salvarlo.
Alea iacta est.
lunes, 17 de agosto de 2009
¡YA CHOLE SR. PRESIDENTE!
El pasado domingo 8 de agosto, los señores: Felipe Calderón, Barack Obama y Stephen Harper, Presidente de México, de los EE.UU. y Primer Ministro de Canadá, respectivamente, se reunieron en la ciudad de Guadalajara.
Guadalajara fue el escenario ideal para la reunión. Es una ciudad que muestra las consecuencias de la globalización: grandes instalaciones industriales destinadas a la maquila de empresas transnacionales, modernos almacenes, que lo mismo se pueden ver en París o en Nueva York, autos de lujo que van y vienen de su aeropuerto internacional, el Metro, “Starbucks” por todos lados y una población que vive una profunda desigualdad, desesperada por la crisis, y que no acaba de abandonar su aire provinciano.
Por lo regular, cuando los jefes de estado se encuentran, es para tratar asuntos de suma importancia para los países implicados. En este caso, los expertos, los ciudadanos y la prensa, se han preguntado qué temas de interés nacional se trataron: ¿el TLC, los migrantes (incluyendo ahora el tema de la visa requerida por el gobierno de Canadá), el asunto de la retención de los recursos para combatir al crimen organizado o el tema de la crisis económica?
Pues resulta que no. El Presidente Obama dijo que de momento no le interesa el tema del TLC, el Primer Ministro de Canadá declaró que no tocará el tema de la visa, el senado de los EE.UU, seguirá reteniendo los recursos que nos habían prometido ¿entonces para qué diablos acepta el gobierno de México una reunión con una agenda que ni nos va ni nos viene? ¿ Debemos pensar que la reunión tuvo como tema el que nos cuadremos y recibamos órdenes de cómo sobrevivir la crisis, pero en beneficio de las economías de nuestros dizque socios?
¡Así no va! Debemos comenzar a resolver nuestros problemas exigiendo respeto; pues, con estos socios para qué queremos enemigos.
Srs. Obama y Harper:
En estos momentos, México necesita ver en ustedes a verdaderos aliados, nos interesa que se instalen ya, las comisiones correspondientes para tratar el tema de nuestros migrantes, porque de no ser así, podríamos comprometer la estabilidad política de nuestro país; lo mismo en el caso de los recursos para el combate del crimen organizado. En el asunto de la visa, es urgente que el gobierno de Canadá rectifique su política, de lo contrario, veremos sus acciones como encaminadas a reforzar el muro que los estadounidenses quieren poner en su frontera, para aislarnos, en lugar de integrarnos.
Es necesario que como medida anticíclica, pactemos condiciones adicionales al TLC, para que los capitales privados norteamericanos, se inviertan en México, no en los países asiáticos, y fortalezcamos un mercado común que reactive nuestras respectivas economías, y asimismo definamos una política monetaria que beneficie a todos y evite la especulación con nuestras monedas.
En el caso del combate al crimen organizado, el gobierno de los Estados Unidos debe liberar los recursos comprometidos y dejar de jugar al defensor de los Derechos Humanos, con los cuales estamos totalmente de acuerdo; pero entonces habrá que juzgar a los EE.UU. por no cumplirlos en Guantánamo y otras partes del mundo; porque no estamos de acuerdo en que nuestro socio nos mida con una vara distinta a la que usa para sí mismo.
No podemos esperar más, estas decisiones se tienen que tomar ahora y debe fijarse un calendario para discutir los detalles de ajuste al TLC y a la forma en como mejoraremos, en el futuro, la integración equitativa de nuestras economías. No tomar decisiones oportunas en las actuales condiciones, pone en riesgo la seguridad de la región.
Sr. Presidente Calderón:
Poner al país a las órdenes de EE.UU. y Canadá, sin tomar decisiones sobre los asuntos de nuestro interés, es un contra sentido. La actual política de nuestros “socios”, exige una postura firme y que diversifiquemos nuestros compromisos internacionales. Europa y Asia estarían más que dispuestos a iniciar pláticas con el gobierno de México; pero sobre todo Venezuela, Bolivia y Cuba. Y no hablo de armar la revolución latinoamericana, sino de buscar buenos socios comerciales, porque los que tenemos actualmente, se ve que sólo quieren exprimir nuestra economía en su provecho.
Por lo pronto, se rumora que la nueva legislatura llamará a cuentas a la responsable de la Secretaría de Relaciones Exteriores; no estaría mal, porque de plano ¡Ya chole Sr. Presidente!
Guadalajara fue el escenario ideal para la reunión. Es una ciudad que muestra las consecuencias de la globalización: grandes instalaciones industriales destinadas a la maquila de empresas transnacionales, modernos almacenes, que lo mismo se pueden ver en París o en Nueva York, autos de lujo que van y vienen de su aeropuerto internacional, el Metro, “Starbucks” por todos lados y una población que vive una profunda desigualdad, desesperada por la crisis, y que no acaba de abandonar su aire provinciano.
Por lo regular, cuando los jefes de estado se encuentran, es para tratar asuntos de suma importancia para los países implicados. En este caso, los expertos, los ciudadanos y la prensa, se han preguntado qué temas de interés nacional se trataron: ¿el TLC, los migrantes (incluyendo ahora el tema de la visa requerida por el gobierno de Canadá), el asunto de la retención de los recursos para combatir al crimen organizado o el tema de la crisis económica?
Pues resulta que no. El Presidente Obama dijo que de momento no le interesa el tema del TLC, el Primer Ministro de Canadá declaró que no tocará el tema de la visa, el senado de los EE.UU, seguirá reteniendo los recursos que nos habían prometido ¿entonces para qué diablos acepta el gobierno de México una reunión con una agenda que ni nos va ni nos viene? ¿ Debemos pensar que la reunión tuvo como tema el que nos cuadremos y recibamos órdenes de cómo sobrevivir la crisis, pero en beneficio de las economías de nuestros dizque socios?
¡Así no va! Debemos comenzar a resolver nuestros problemas exigiendo respeto; pues, con estos socios para qué queremos enemigos.
Srs. Obama y Harper:
En estos momentos, México necesita ver en ustedes a verdaderos aliados, nos interesa que se instalen ya, las comisiones correspondientes para tratar el tema de nuestros migrantes, porque de no ser así, podríamos comprometer la estabilidad política de nuestro país; lo mismo en el caso de los recursos para el combate del crimen organizado. En el asunto de la visa, es urgente que el gobierno de Canadá rectifique su política, de lo contrario, veremos sus acciones como encaminadas a reforzar el muro que los estadounidenses quieren poner en su frontera, para aislarnos, en lugar de integrarnos.
Es necesario que como medida anticíclica, pactemos condiciones adicionales al TLC, para que los capitales privados norteamericanos, se inviertan en México, no en los países asiáticos, y fortalezcamos un mercado común que reactive nuestras respectivas economías, y asimismo definamos una política monetaria que beneficie a todos y evite la especulación con nuestras monedas.
En el caso del combate al crimen organizado, el gobierno de los Estados Unidos debe liberar los recursos comprometidos y dejar de jugar al defensor de los Derechos Humanos, con los cuales estamos totalmente de acuerdo; pero entonces habrá que juzgar a los EE.UU. por no cumplirlos en Guantánamo y otras partes del mundo; porque no estamos de acuerdo en que nuestro socio nos mida con una vara distinta a la que usa para sí mismo.
No podemos esperar más, estas decisiones se tienen que tomar ahora y debe fijarse un calendario para discutir los detalles de ajuste al TLC y a la forma en como mejoraremos, en el futuro, la integración equitativa de nuestras economías. No tomar decisiones oportunas en las actuales condiciones, pone en riesgo la seguridad de la región.
Sr. Presidente Calderón:
Poner al país a las órdenes de EE.UU. y Canadá, sin tomar decisiones sobre los asuntos de nuestro interés, es un contra sentido. La actual política de nuestros “socios”, exige una postura firme y que diversifiquemos nuestros compromisos internacionales. Europa y Asia estarían más que dispuestos a iniciar pláticas con el gobierno de México; pero sobre todo Venezuela, Bolivia y Cuba. Y no hablo de armar la revolución latinoamericana, sino de buscar buenos socios comerciales, porque los que tenemos actualmente, se ve que sólo quieren exprimir nuestra economía en su provecho.
Por lo pronto, se rumora que la nueva legislatura llamará a cuentas a la responsable de la Secretaría de Relaciones Exteriores; no estaría mal, porque de plano ¡Ya chole Sr. Presidente!
sábado, 18 de julio de 2009
LA PELIGROSA COMUNIDAD DE LOS LECTORES.
La lectura de un buen libro, además de disfrutarse, llama a la reflexión. Pero hay otros, que no son precisamente fáciles de leer, exigen esfuerzo, concentración, consultar otras fuentes, obligan a dibujar diagramas y fuerzan a redactar resúmenes; además de la reflexión, convocan al diálogo con el autor, que no pocas veces, ya ha fallecido. Otros libros le cambian a uno la vida, no sólo las ideas.
Si los libros pudieran clasificarse por sus efectos, diría que van de aquellos que producen placer a los que transforman a las personas. Pero lo que todos ellos tienen en común, es que te llevan a pensar y así, comienzas a cuestionarte muchas cosas; y si el autor del libro tiene la genialidad suficiente, termina uno por cuestionarlo todo.
Por eso formar lectores es una gran responsabilidad; pero debo aclarar antes que distingo entre un lector y un alfabetizado. El alfabetizado es quien puede, además de escribir y expresarse con cierta claridad y sencillez, comprender casi todo lo que lee, sabe obtener información relevante de lo escrito, es capaz de sintetizar las ideas contenidas en un texto y hasta evaluar críticamente la obra del autor.
El lector es capaz de hacer todo lo anterior y algo más: vivir el texto. Esto es, intuir al autor a través de su obra; escuchar su voz en lo escrito, sentir sus frases, emocionarse con ellas: gritar, saltar, llorar o reír, estar o no de acuerdo, cuestionar, comparar. . . reflexionar. Esa es la diferencia, el lector se cree lo que lee; vive la realidad y el texto, y a veces, sólo el texto.
Por eso es delicado formar lectores; porque se forma a seres humanos que son capaces de vivir dos realidades: la de la vida y la del texto. El lector, a pesar de reconocer la virtualidad de la lectura, no le es menos contundente que la de la vida. Confronta o complementa ambas; pero nunca deja de compararlas.
Esa existencia dual, le da al lector un aire de gente de mundo, llega hablar de los autores que ha leído como si los hubiera conocido en persona, o más aún, como si hubiesen sido amigos íntimos. ¡Que osadía! Pero así sucede. Algunos lectores guardan su secreto y no confiesan las vivencias con sus autores preferidos, las guardan para sí; aunque a veces se les nota en la voz o en los ojos. Otro lector es capaz de reconocer esos secretos y terminan, ambos, asumiendo su mutua complicidad.
Los lectores llegan a conocer una gran diversidad de lugares, con una precisión asombrosa, sin siquiera haberlos visitado; aunque terminan haciéndolo. Dicen que Kant, que no salía de Königsberg, hablaba de lugares exóticos como si hubiera vivido en ellos.
El tiempo no marca un solo sentido para los lectores; pueden viajar al pasado o al futuro, además de vivir el presente, y hablan de esos tiempos a veces con cierta pedantería. Nunca viajan solos, siempre son acompañados por los autores de las diferentes épocas y viven con ellos sus aventuras. Saben que otros pueden estar haciendo lo mismo en el mismo momento. Pueden estar en la Grecia antigua con Aristóteles, mientras otros miles de la comunidad hacen lo mismo, y no pueden verse, sino hasta que regresan del viaje. La paradoja de Einstein se cumple también en este caso, pero al revés: los viajeros en el tiempo al regresar, se ven iguales entre sí; pero quienes se quedaron en el presente los ven más viejos y más sabios.
Los lectores, al contrario de los simplemente alfabetizados, son una comunidad celosa, pero no cerrada. Celosa porque se cuidan de aquellos que viven sólo la realidad de la vida, de los “prácticos” o “pragmáticos”; éstos toman distancia de lo cotidiano sólo cuando se duermen, porque además se sabe que sueñan poco, o casi no recuerdan lo que sueñan, porque alejarse del suelo, les da terror, se sienten inseguros. Aunque despiertos se ven dueños de sí mismos, en realidad no lo son; la misma vida los confunde con su complejidad y entonces optan por resolver los problemas de manera simplista y supuestamente eficaz; pero casi nunca lo logran.
La comunidad de los lectores es abierta porque acepta a cualquier alfabetizado si está dispuesto a vivir con autenticidad la lectura; por eso es más fácil que acepten analfabetas, porque si aprenden en la comunidad, tienden a ser sinceros.
La comunidad de lectores es celosa porque no lee lo que le indica la moda de los libros u otros textos; escoge sus lecturas, ya que el plan de existencia es único y cada lector tiene el suyo, aunque lo comparta, y lo comparte en el diálogo de la vida cotidiana; pero a veces también en la existencia textual: es decir, escribiendo. Jorge Luis Borges dijo, y tenía razón, que todo lector termina por escribir. Esto indica el gradual dominio de la realidad del texto sobre la de la vida.
La comunidad de lectores es abierta, porque construye la comunicación entre ambas realidades, y bordea el peligro cuando exige que una corresponda a la otra. Puede ser que el lector termine planteando que la realidad de la vida deba parecerse a la del texto, y se vuelva reformista o revolucionario; o exija que la realidad de la vida deba reflejarse en la del texto, y se vuelva poeta o literato, que para el caso, es lo mismo que ser revolucionario: éste transforma su existencia real, aquel la virtual.
Como sea, llega a ser peligroso engrosar la comunidad de los lectores, uno nunca sabe que sucederá algún día.
Como mi esposa es profesora de literatura, comprendía su insistencia en formar lectores y un día acepté formar parte de un experimento.
Elaboramos un programa para que viejos lectores convivieran con jóvenes alfabetizados de secundaria. Los reuníamos los sábados por las tardes en uno de los salones de la Biblioteca Central de la Ciudad de Oaxaca. No se trataba de leer, sino de que los lectores les platicaran sus experiencias cuando ellos tenían la misma edad de los alfabetizados.
Al principio los jóvenes escuchaban con cierta reticencia a los expositores; pero observamos que poco a poco se iban animando y el pequeño salón se llenaba de voces dialogantes que vibraban emocionadas, aseverando, preguntando, suponiendo, exigiendo opiniones y sobre todo. . .¡libros!
Después de algunos sábados comenzamos a dudar de lo juicioso de seguir con la experiencia. ¿Qué seguía? Los jóvenes se volvían más y más insistentes, no sólo exigían material y más expositores, querían construir su propia experiencia en la Comunidad y se alejaban peligrosamente del ordenado y pacífico mundo escolar. Decidimos suspender las reuniones, la escuela no está preparada aún para tales experiencias.
Sucedió que los jóvenes publicaron un periódico escolar con la asesoría de su maestra. En él publicaban las noticias de la escuela, sus experiencias como lectores; pero las cosas fueron subiendo de tono: comenzaron a publicar cuentos, pequeños ensayos, editoriales críticos, y terminaron denunciando a algunos directivos por vender la clave de los exámenes.
El periódico fue clausurado y mi esposa estuvo a punto de ser suspendida en el colegio. Por eso digo que la escuela no está aún preparada para estas cosas, y por ahora debe limitarse a alfabetizar a los jóvenes.
Por nuestra parte, comprendimos que un interés noble, puede a veces perjudicar a los muchachos y que la formación de lectores debe asumir, en una sociedad como la nuestra, una lógica conspirativa. Leer , en el sentido que lo explico, es subvertir el orden, o al menos confrontar la vida con otra realidad. Es peligroso.
Cuando los lectores observan los intentos comerciales o políticos de “fomentar” la lectura, guardan silencio; aunque no aceptan que se falsee la integración de los alfabetizados a la Comunidad, participan en ellos, porque de algún modo facilitan los ritos reales de la iniciación.
Se puede alfabetizar en masa, pero en la Comunidad, por más grande y numerosa que sea, la experiencia será profundamente individual. Sólo en el individuo es posible el misterio de la dualidad de la existencia lectora, misma que hace posible una convivencia, más comprensiva, reflexiva, transformadora, sumamente lúdica y placentera, en resumen, una convivencia más humana; pero, advierto, no deja de tener sus riesgos.
samaeldobeela@gmail.com
Si los libros pudieran clasificarse por sus efectos, diría que van de aquellos que producen placer a los que transforman a las personas. Pero lo que todos ellos tienen en común, es que te llevan a pensar y así, comienzas a cuestionarte muchas cosas; y si el autor del libro tiene la genialidad suficiente, termina uno por cuestionarlo todo.
Por eso formar lectores es una gran responsabilidad; pero debo aclarar antes que distingo entre un lector y un alfabetizado. El alfabetizado es quien puede, además de escribir y expresarse con cierta claridad y sencillez, comprender casi todo lo que lee, sabe obtener información relevante de lo escrito, es capaz de sintetizar las ideas contenidas en un texto y hasta evaluar críticamente la obra del autor.
El lector es capaz de hacer todo lo anterior y algo más: vivir el texto. Esto es, intuir al autor a través de su obra; escuchar su voz en lo escrito, sentir sus frases, emocionarse con ellas: gritar, saltar, llorar o reír, estar o no de acuerdo, cuestionar, comparar. . . reflexionar. Esa es la diferencia, el lector se cree lo que lee; vive la realidad y el texto, y a veces, sólo el texto.
Por eso es delicado formar lectores; porque se forma a seres humanos que son capaces de vivir dos realidades: la de la vida y la del texto. El lector, a pesar de reconocer la virtualidad de la lectura, no le es menos contundente que la de la vida. Confronta o complementa ambas; pero nunca deja de compararlas.
Esa existencia dual, le da al lector un aire de gente de mundo, llega hablar de los autores que ha leído como si los hubiera conocido en persona, o más aún, como si hubiesen sido amigos íntimos. ¡Que osadía! Pero así sucede. Algunos lectores guardan su secreto y no confiesan las vivencias con sus autores preferidos, las guardan para sí; aunque a veces se les nota en la voz o en los ojos. Otro lector es capaz de reconocer esos secretos y terminan, ambos, asumiendo su mutua complicidad.
Los lectores llegan a conocer una gran diversidad de lugares, con una precisión asombrosa, sin siquiera haberlos visitado; aunque terminan haciéndolo. Dicen que Kant, que no salía de Königsberg, hablaba de lugares exóticos como si hubiera vivido en ellos.
El tiempo no marca un solo sentido para los lectores; pueden viajar al pasado o al futuro, además de vivir el presente, y hablan de esos tiempos a veces con cierta pedantería. Nunca viajan solos, siempre son acompañados por los autores de las diferentes épocas y viven con ellos sus aventuras. Saben que otros pueden estar haciendo lo mismo en el mismo momento. Pueden estar en la Grecia antigua con Aristóteles, mientras otros miles de la comunidad hacen lo mismo, y no pueden verse, sino hasta que regresan del viaje. La paradoja de Einstein se cumple también en este caso, pero al revés: los viajeros en el tiempo al regresar, se ven iguales entre sí; pero quienes se quedaron en el presente los ven más viejos y más sabios.
Los lectores, al contrario de los simplemente alfabetizados, son una comunidad celosa, pero no cerrada. Celosa porque se cuidan de aquellos que viven sólo la realidad de la vida, de los “prácticos” o “pragmáticos”; éstos toman distancia de lo cotidiano sólo cuando se duermen, porque además se sabe que sueñan poco, o casi no recuerdan lo que sueñan, porque alejarse del suelo, les da terror, se sienten inseguros. Aunque despiertos se ven dueños de sí mismos, en realidad no lo son; la misma vida los confunde con su complejidad y entonces optan por resolver los problemas de manera simplista y supuestamente eficaz; pero casi nunca lo logran.
La comunidad de los lectores es abierta porque acepta a cualquier alfabetizado si está dispuesto a vivir con autenticidad la lectura; por eso es más fácil que acepten analfabetas, porque si aprenden en la comunidad, tienden a ser sinceros.
La comunidad de lectores es celosa porque no lee lo que le indica la moda de los libros u otros textos; escoge sus lecturas, ya que el plan de existencia es único y cada lector tiene el suyo, aunque lo comparta, y lo comparte en el diálogo de la vida cotidiana; pero a veces también en la existencia textual: es decir, escribiendo. Jorge Luis Borges dijo, y tenía razón, que todo lector termina por escribir. Esto indica el gradual dominio de la realidad del texto sobre la de la vida.
La comunidad de lectores es abierta, porque construye la comunicación entre ambas realidades, y bordea el peligro cuando exige que una corresponda a la otra. Puede ser que el lector termine planteando que la realidad de la vida deba parecerse a la del texto, y se vuelva reformista o revolucionario; o exija que la realidad de la vida deba reflejarse en la del texto, y se vuelva poeta o literato, que para el caso, es lo mismo que ser revolucionario: éste transforma su existencia real, aquel la virtual.
Como sea, llega a ser peligroso engrosar la comunidad de los lectores, uno nunca sabe que sucederá algún día.
Como mi esposa es profesora de literatura, comprendía su insistencia en formar lectores y un día acepté formar parte de un experimento.
Elaboramos un programa para que viejos lectores convivieran con jóvenes alfabetizados de secundaria. Los reuníamos los sábados por las tardes en uno de los salones de la Biblioteca Central de la Ciudad de Oaxaca. No se trataba de leer, sino de que los lectores les platicaran sus experiencias cuando ellos tenían la misma edad de los alfabetizados.
Al principio los jóvenes escuchaban con cierta reticencia a los expositores; pero observamos que poco a poco se iban animando y el pequeño salón se llenaba de voces dialogantes que vibraban emocionadas, aseverando, preguntando, suponiendo, exigiendo opiniones y sobre todo. . .¡libros!
Después de algunos sábados comenzamos a dudar de lo juicioso de seguir con la experiencia. ¿Qué seguía? Los jóvenes se volvían más y más insistentes, no sólo exigían material y más expositores, querían construir su propia experiencia en la Comunidad y se alejaban peligrosamente del ordenado y pacífico mundo escolar. Decidimos suspender las reuniones, la escuela no está preparada aún para tales experiencias.
Sucedió que los jóvenes publicaron un periódico escolar con la asesoría de su maestra. En él publicaban las noticias de la escuela, sus experiencias como lectores; pero las cosas fueron subiendo de tono: comenzaron a publicar cuentos, pequeños ensayos, editoriales críticos, y terminaron denunciando a algunos directivos por vender la clave de los exámenes.
El periódico fue clausurado y mi esposa estuvo a punto de ser suspendida en el colegio. Por eso digo que la escuela no está aún preparada para estas cosas, y por ahora debe limitarse a alfabetizar a los jóvenes.
Por nuestra parte, comprendimos que un interés noble, puede a veces perjudicar a los muchachos y que la formación de lectores debe asumir, en una sociedad como la nuestra, una lógica conspirativa. Leer , en el sentido que lo explico, es subvertir el orden, o al menos confrontar la vida con otra realidad. Es peligroso.
Cuando los lectores observan los intentos comerciales o políticos de “fomentar” la lectura, guardan silencio; aunque no aceptan que se falsee la integración de los alfabetizados a la Comunidad, participan en ellos, porque de algún modo facilitan los ritos reales de la iniciación.
Se puede alfabetizar en masa, pero en la Comunidad, por más grande y numerosa que sea, la experiencia será profundamente individual. Sólo en el individuo es posible el misterio de la dualidad de la existencia lectora, misma que hace posible una convivencia, más comprensiva, reflexiva, transformadora, sumamente lúdica y placentera, en resumen, una convivencia más humana; pero, advierto, no deja de tener sus riesgos.
samaeldobeela@gmail.com
sábado, 11 de julio de 2009
5 DE JULIO. ELECCIONES Y GOBERNABILIDAD
El 5 de julio de este año, vivimos un fenómeno electoral inusitado que obliga a la reflexión individual y colectiva. Algunos analistas aseveran que es necesario indagar las causas de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) haya logrado una victoria arrolladora; que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se haya prácticamente desfondado, y que el Partido Acción Nacional (PAN) haya terminado por mantenerse en el gobierno al costo de perder al electorado.
Aunque me parece que el momento exige una reflexión más política que académica, en el sentido de requerir más acción en las nuevas condiciones que investigación científica, no niego, en ningún momento, la necesidad de ésta última. Me refiero desde luego a un verdadero trabajo académico, serio y pausado; no a las opiniones apresuradas de respetables científicos sociales, que pretenden actuar como aprendices de políticos.
Un estudio serio, requeriría investigar la estrategia de campaña de los diferentes partidos políticos, la situación interna de esas instituciones, las motivaciones de la conducta de los electores, y los factores de contexto que influyeron en ella, de manera particular la forma en como los partidos han gobernado esos territorios; y finalmente, el propio subsistema electoral, con sus leyes y organización, en tanto que posible factor explicativo, en el contexto más amplio del modelo presidencialista mexicano.
POSIBLES HIPÓTESIS.
Se han planteado algunas “intuiciones” interesantes:
Algunos especialistas piensan, que el sistema presidencialista mexicano conlleva estructuralmente, el mal del “gobierno dividido”; es decir, un poder legislativo contrapuesto al ejecutivo que compromete la gobernabilidad del país.
Otros identifican causas inmediatas, como la estrategia de las campañas, empezando por la forma en cómo fueron seleccionados los candidatos, y en esto señalan que el PAN cometió el grave error de imponer candidatos desde el centro, y mantener su lucha interna contra las corrientes opuestas al presidente Calderón.
El PRD sería el caso típico que explica su derrota a causa de sus problemas internos. He leído planteamientos de investigadores muy serios y críticos, que sostienen que el PRD podría subsanar sus problemas si asumiera una política más liberal y menos dogmática. Sin duda eso ayudaría, pero el problema del PRD, es que no es un partido político, sino un frente electoral, que agrupa diversas corrientes. La construcción de un frente electoral, con la forma de un partido político, es la causa de la permanente crisis del PRD; pero también de sus repuntes electorales, cuando las condiciones políticas del país favorecen las dinámicas “frentistas”.
Algunos otros le dan un peso especial al contexto en el que se dieron las elecciones, mismo que provocó que los electores votaran favoreciendo al PRI, y de algún modo castigaran al PAN y al PRD.
Ese contexto estaría marcado por las expectativas creadas por el presidente Calderón y que no fueron cumplidas. Una guerra contra el narcotráfico a la que no se le ve ni fin ni resultados; la crisis económica mundial que fue minimizada y que nos ha golpeado duramente; la crisis sanitaria, que provocó el virus de la influenza humana; y en general un estilo de gobernar, cuyos vicios, asemejan mucho al nuevo PAN, con el viejo PRI.
Algunos analistas afirman que es el propio sistema electoral el que desencanta a los electores y dificulta la operación de nuevos partidos. Nuestro sistema electoral garantiza el monopolio de los partidos, en lo que respecta a la postulación de candidatos; no premia la eficiencia de los elegidos, sino su capacidad de establecer complicidades. La organización territorial de los distritos electorales, está pensada para dificultarle a los partidos pequeños la vigilancia de las casillas. El sistema facilita que los partidos ganadores se vuelvan cada vez más fuertes, y no permite el retorno a una posición equitativa de partida, con cada nueva elección (reset condition), que en parte sería posible con la reelección, en este caso , de los diputados.
Con independencia de éstas y otras opiniones, los partidos políticos se prestan ya al análisis de la experiencia, y se preparan para corregir sus errores; después de todo, el dueño de la casa sabe bien por dónde le gotea el techo, aunque no esté lloviendo.
El presidente Calderón ya tomó la iniciativa: reconoce la nueva composición del congreso en su cámara de diputados, y llamó al diálogo para construir acuerdos. Desde luego, falta ver cuál será la posición del PRI y que pasará con el PRD y los partidos con menos fuerza.
La mayoría de los analistas coincide en afirmar en que de facto, hay un cogobierno, situación inédita en la historia post-revolucionaria de México. No obstante, no parece haber ni la voluntad, ni las normas que permitan establecerlo de jure.
Los estudiosos afirman que si el PRI y el PAN, no llegan a acuerdos que fortalezcan la gobernabilidad del país, el PRI llegará a la presidencia en el 2012, en un México próximo al motín, o al menos, cercano a la anomia.
Llegado al tema de la gobernabilidad, quisiera abordar la cuestión, no desde la perspectiva de analizar el voto, sino considerar las implicaciones del no-voto.
EL CASO OAXACA.
Oaxaca es el caso privilegiado en el que se puede observar, cómo el PRI, mantiene una mayoría electoral, a pesar de la dura situación que el poder Ejecutivo del Estado vivió en el 2006. Mucha gente pensó que el gobierno de Ulises Ruiz estaba destinado a sucumbir. No fue así. Ulises Ruiz terminará su periodo, y muy probablemente el PRI volverá a ganar en Oaxaca los procesos para elegir gobernador y diputados locales. ¿Por qué?
En primer lugar hay que distinguir entre el proceso electoral y el subsistema de gobierno, aun y cuando estén estrechamente vinculados. En la lógica del proceso electoral en Oaxaca, al PRI le basta con mantener la lealtad a sus siglas, debido a que la oposición, fracturada, pelea por los votos restantes, a partir de sus débiles estructuras clientelares y confrontados en una guerra interna. Cuando el PRI, además de sus votos cautivos, logra atraer votos de la oposición, el triunfo es aplastante.
¿Por qué entonces, si el PRI mantiene mayoría en el proceso electoral, tiene en Oaxaca serios problemas de gobernabilidad? Porque hay un sector de la ciudadanía, que no dirime sus reclamos mediante el proceso electoral, sino fuera de él. La construcción de la legitimidad del gobierno, no pasa, para este sector, por el subsistema electoral.
¿Qué tan grave es el problema en Oaxaca?
CUADRO 1.
RESULTADO DE LAS ELECCIONES FEDERALES.OAXACA.
5 de JULIO 2009
PARTIDO VOTOS % %
T/VOTANTES PADRÓN
PRI 453,344 43.8% 18.1%
PAN 169,447 16.4% 6.8%
PRD 164,585 15.9% 6.6%
PVEM 56,000 5.4% 2.2%
PT 51,016 4.9% 2.0%
PCD 47,161 4.6% 1.9%
PSD 22,109 2.1% 0.9%
PNA 15,755 1.5% 0.6%
No Regs. 9,478 0.9% 0.4%
Nulos 46,766 4.5% 1.9%
TOTAL 1,035,661 100.0% 41.4%
PADRON 2,501,639 100.0%
ABSTENCIÓN 1,465,978 58.6%
Si observamos el cuadro 1, veremos que a estas elecciones, sólo asistieron a votar el 41.4% del padrón electoral, porcentaje que disminuye, si le restamos a los que fueron pero que anularon su voto. ¿Hay alguna diferencia entre quienes votaron nulo y quienes no votaron? Para efectos de comprender el fenómeno de la gobernabilidad y su relación con lo electoral, la respuesta es, no.
Una conclusión superficial derivada del cuadro 1, es que el PRI representará a Oaxaca en el congreso con la simpatía, y tal vez con el apoyo del 43.8% de quienes fueron a votar, que en realidad representa sólo el 18.1% de la ciudadanía.
Si partiéramos del supuesto de que ganar las elecciones significa legitimar a los funcionarios del gobierno que se construye, al PRI, en Oaxaca, le sería suficiente que siempre votara, al menos, ese 41.4%; pero no es así.
CUADRO 2.
RECHAZO AL SUBSISTEMA ELECTORAL
No Reg. 9,478
Nulos 46,766
Abstención 1,465,978
Total 1,522,222 60.8%
Si observamos el cuadro 2, y asumimos que a quienes no fueron a votar no les interesan los resultados de la votación, o que están molestos con el subsistema electoral, llegaremos a una sola conclusión: como quiera que sea, son ciudadanos que no dirimen sus reclamos a la democracia, por la vía electoral. Si a eso le sumamos los que votaron por candidatos no registrados o votaron nulo, el número de quienes rechazan al subsistema electoral se incrementa hasta llegar al 60.8% del total de ciudadanos registrados en el padrón electoral.
LA HIPÓTESIS DEL COGOBIERNO.
La división de los dos cuadros que hago, no significa solamente una dicotomía entre quienes votaron y quienes no votaron, o votaron nulo; representa la estadística de ciudadanos que por una parte, dirimen sus reclamos a la democracia, por la vía electoral, y por la otra quienes utilizan otra vía para hacerlo, y por tanto, no les interesa asistir a votar.
Diría que analizar los resultados electorales observando simplemente los votos y no votos, se queda en el nivel político de la reflexión; ya que independientemente de el número de votantes, la conclusión es que el gobierno construido en esas condiciones es legal, si obtiene la mayoría relativa.
Un enfoque sociológico iría más allá. Vería al subsistema electoral como una parte de todo aquello que construye la gobernabilidad de un país o un territorio. En México, y particularmente en Oaxaca, es urgente avanzar en la construcción de la gobernabilidad, tarea que requiere, buscar, en el caso de Oaxaca, que ese 60.8% se sume a las acciones de gobierno, y ello requiere de construir los espacios políticos, por lo pronto no-electorales, para resolver sus reclamos; de lo contrario, surgirán los conflictos y se comprometerá la gobernabilidad.
Con este enfoque adquiere otra dimensión el resultado de las pasadas elecciones y se entiende la importancia de valorar la hipótesis del cogobierno, como un medio para pasar, no sólo de un presidencialismo a un modelo más parlamentario, sino para poner en el centro el bien público, en un balance diferente con el interés partidista.
¿Cuáles son las tareas que se derivan de semejante hipótesis? Eso, será tema de mi siguiente entrega.
Aunque me parece que el momento exige una reflexión más política que académica, en el sentido de requerir más acción en las nuevas condiciones que investigación científica, no niego, en ningún momento, la necesidad de ésta última. Me refiero desde luego a un verdadero trabajo académico, serio y pausado; no a las opiniones apresuradas de respetables científicos sociales, que pretenden actuar como aprendices de políticos.
Un estudio serio, requeriría investigar la estrategia de campaña de los diferentes partidos políticos, la situación interna de esas instituciones, las motivaciones de la conducta de los electores, y los factores de contexto que influyeron en ella, de manera particular la forma en como los partidos han gobernado esos territorios; y finalmente, el propio subsistema electoral, con sus leyes y organización, en tanto que posible factor explicativo, en el contexto más amplio del modelo presidencialista mexicano.
POSIBLES HIPÓTESIS.
Se han planteado algunas “intuiciones” interesantes:
Algunos especialistas piensan, que el sistema presidencialista mexicano conlleva estructuralmente, el mal del “gobierno dividido”; es decir, un poder legislativo contrapuesto al ejecutivo que compromete la gobernabilidad del país.
Otros identifican causas inmediatas, como la estrategia de las campañas, empezando por la forma en cómo fueron seleccionados los candidatos, y en esto señalan que el PAN cometió el grave error de imponer candidatos desde el centro, y mantener su lucha interna contra las corrientes opuestas al presidente Calderón.
El PRD sería el caso típico que explica su derrota a causa de sus problemas internos. He leído planteamientos de investigadores muy serios y críticos, que sostienen que el PRD podría subsanar sus problemas si asumiera una política más liberal y menos dogmática. Sin duda eso ayudaría, pero el problema del PRD, es que no es un partido político, sino un frente electoral, que agrupa diversas corrientes. La construcción de un frente electoral, con la forma de un partido político, es la causa de la permanente crisis del PRD; pero también de sus repuntes electorales, cuando las condiciones políticas del país favorecen las dinámicas “frentistas”.
Algunos otros le dan un peso especial al contexto en el que se dieron las elecciones, mismo que provocó que los electores votaran favoreciendo al PRI, y de algún modo castigaran al PAN y al PRD.
Ese contexto estaría marcado por las expectativas creadas por el presidente Calderón y que no fueron cumplidas. Una guerra contra el narcotráfico a la que no se le ve ni fin ni resultados; la crisis económica mundial que fue minimizada y que nos ha golpeado duramente; la crisis sanitaria, que provocó el virus de la influenza humana; y en general un estilo de gobernar, cuyos vicios, asemejan mucho al nuevo PAN, con el viejo PRI.
Algunos analistas afirman que es el propio sistema electoral el que desencanta a los electores y dificulta la operación de nuevos partidos. Nuestro sistema electoral garantiza el monopolio de los partidos, en lo que respecta a la postulación de candidatos; no premia la eficiencia de los elegidos, sino su capacidad de establecer complicidades. La organización territorial de los distritos electorales, está pensada para dificultarle a los partidos pequeños la vigilancia de las casillas. El sistema facilita que los partidos ganadores se vuelvan cada vez más fuertes, y no permite el retorno a una posición equitativa de partida, con cada nueva elección (reset condition), que en parte sería posible con la reelección, en este caso , de los diputados.
Con independencia de éstas y otras opiniones, los partidos políticos se prestan ya al análisis de la experiencia, y se preparan para corregir sus errores; después de todo, el dueño de la casa sabe bien por dónde le gotea el techo, aunque no esté lloviendo.
El presidente Calderón ya tomó la iniciativa: reconoce la nueva composición del congreso en su cámara de diputados, y llamó al diálogo para construir acuerdos. Desde luego, falta ver cuál será la posición del PRI y que pasará con el PRD y los partidos con menos fuerza.
La mayoría de los analistas coincide en afirmar en que de facto, hay un cogobierno, situación inédita en la historia post-revolucionaria de México. No obstante, no parece haber ni la voluntad, ni las normas que permitan establecerlo de jure.
Los estudiosos afirman que si el PRI y el PAN, no llegan a acuerdos que fortalezcan la gobernabilidad del país, el PRI llegará a la presidencia en el 2012, en un México próximo al motín, o al menos, cercano a la anomia.
Llegado al tema de la gobernabilidad, quisiera abordar la cuestión, no desde la perspectiva de analizar el voto, sino considerar las implicaciones del no-voto.
EL CASO OAXACA.
Oaxaca es el caso privilegiado en el que se puede observar, cómo el PRI, mantiene una mayoría electoral, a pesar de la dura situación que el poder Ejecutivo del Estado vivió en el 2006. Mucha gente pensó que el gobierno de Ulises Ruiz estaba destinado a sucumbir. No fue así. Ulises Ruiz terminará su periodo, y muy probablemente el PRI volverá a ganar en Oaxaca los procesos para elegir gobernador y diputados locales. ¿Por qué?
En primer lugar hay que distinguir entre el proceso electoral y el subsistema de gobierno, aun y cuando estén estrechamente vinculados. En la lógica del proceso electoral en Oaxaca, al PRI le basta con mantener la lealtad a sus siglas, debido a que la oposición, fracturada, pelea por los votos restantes, a partir de sus débiles estructuras clientelares y confrontados en una guerra interna. Cuando el PRI, además de sus votos cautivos, logra atraer votos de la oposición, el triunfo es aplastante.
¿Por qué entonces, si el PRI mantiene mayoría en el proceso electoral, tiene en Oaxaca serios problemas de gobernabilidad? Porque hay un sector de la ciudadanía, que no dirime sus reclamos mediante el proceso electoral, sino fuera de él. La construcción de la legitimidad del gobierno, no pasa, para este sector, por el subsistema electoral.
¿Qué tan grave es el problema en Oaxaca?
CUADRO 1.
RESULTADO DE LAS ELECCIONES FEDERALES.OAXACA.
5 de JULIO 2009
PARTIDO VOTOS % %
T/VOTANTES PADRÓN
PRI 453,344 43.8% 18.1%
PAN 169,447 16.4% 6.8%
PRD 164,585 15.9% 6.6%
PVEM 56,000 5.4% 2.2%
PT 51,016 4.9% 2.0%
PCD 47,161 4.6% 1.9%
PSD 22,109 2.1% 0.9%
PNA 15,755 1.5% 0.6%
No Regs. 9,478 0.9% 0.4%
Nulos 46,766 4.5% 1.9%
TOTAL 1,035,661 100.0% 41.4%
PADRON 2,501,639 100.0%
ABSTENCIÓN 1,465,978 58.6%
Si observamos el cuadro 1, veremos que a estas elecciones, sólo asistieron a votar el 41.4% del padrón electoral, porcentaje que disminuye, si le restamos a los que fueron pero que anularon su voto. ¿Hay alguna diferencia entre quienes votaron nulo y quienes no votaron? Para efectos de comprender el fenómeno de la gobernabilidad y su relación con lo electoral, la respuesta es, no.
Una conclusión superficial derivada del cuadro 1, es que el PRI representará a Oaxaca en el congreso con la simpatía, y tal vez con el apoyo del 43.8% de quienes fueron a votar, que en realidad representa sólo el 18.1% de la ciudadanía.
Si partiéramos del supuesto de que ganar las elecciones significa legitimar a los funcionarios del gobierno que se construye, al PRI, en Oaxaca, le sería suficiente que siempre votara, al menos, ese 41.4%; pero no es así.
CUADRO 2.
RECHAZO AL SUBSISTEMA ELECTORAL
No Reg. 9,478
Nulos 46,766
Abstención 1,465,978
Total 1,522,222 60.8%
Si observamos el cuadro 2, y asumimos que a quienes no fueron a votar no les interesan los resultados de la votación, o que están molestos con el subsistema electoral, llegaremos a una sola conclusión: como quiera que sea, son ciudadanos que no dirimen sus reclamos a la democracia, por la vía electoral. Si a eso le sumamos los que votaron por candidatos no registrados o votaron nulo, el número de quienes rechazan al subsistema electoral se incrementa hasta llegar al 60.8% del total de ciudadanos registrados en el padrón electoral.
LA HIPÓTESIS DEL COGOBIERNO.
La división de los dos cuadros que hago, no significa solamente una dicotomía entre quienes votaron y quienes no votaron, o votaron nulo; representa la estadística de ciudadanos que por una parte, dirimen sus reclamos a la democracia, por la vía electoral, y por la otra quienes utilizan otra vía para hacerlo, y por tanto, no les interesa asistir a votar.
Diría que analizar los resultados electorales observando simplemente los votos y no votos, se queda en el nivel político de la reflexión; ya que independientemente de el número de votantes, la conclusión es que el gobierno construido en esas condiciones es legal, si obtiene la mayoría relativa.
Un enfoque sociológico iría más allá. Vería al subsistema electoral como una parte de todo aquello que construye la gobernabilidad de un país o un territorio. En México, y particularmente en Oaxaca, es urgente avanzar en la construcción de la gobernabilidad, tarea que requiere, buscar, en el caso de Oaxaca, que ese 60.8% se sume a las acciones de gobierno, y ello requiere de construir los espacios políticos, por lo pronto no-electorales, para resolver sus reclamos; de lo contrario, surgirán los conflictos y se comprometerá la gobernabilidad.
Con este enfoque adquiere otra dimensión el resultado de las pasadas elecciones y se entiende la importancia de valorar la hipótesis del cogobierno, como un medio para pasar, no sólo de un presidencialismo a un modelo más parlamentario, sino para poner en el centro el bien público, en un balance diferente con el interés partidista.
¿Cuáles son las tareas que se derivan de semejante hipótesis? Eso, será tema de mi siguiente entrega.
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