En la adversidad la unidad es lo que nos hace fuertes, la disciplina y la claridad de propósitos; no tengo duda de eso. Sin embargo, en la adversidad es donde se muestran las fortalezas y las debilidades de un pueblo, de esto tampoco me cabe la menor duda.
La situación que ahora vivimos, ha dejado en claro, que los mexicanos somos divisibles por cualquier factor; pero que sobre esa divisibilidad, la población sabe actuar con prudencia y claridad de propósitos.
Frente a la evidencia de las muertes y los informes internacionales de primerísimo nivel, no faltaron quienes negaran la existencia de la epidemia, o quienes la atribuyeran al simple y gastado expediente de una conspiración del capitalismo internacional. A pesar de todo, los mexicanos han dado muestra de sabiduría. La población ha ido más allá de las recomendaciones de las autoridades y de acuerdo a sus posibilidades han extremado las medidas de higiene y reducido los riesgos del contagio. Saldremos de esta, aunque no sabemos todavía cuál será el costo en vidas y las repercusiones económicas de la epidemia.
La epidemia de influenza porcina, que amenaza con ser una pandemia, muestra también nuestras debilidades. En primer lugar, es evidente que no fuimos capaces de establecer el origen de la enfermedad. La identificación del virus H1N1, se logró en los laboratorios de Canadá y Estados Unidos, en México, a pesar de que contamos con laboratorios con la capacidad tecnológica para realizar el estudio, nos faltó lo fundamental: la masa crítica de conocimientos acumulados que permitiera que las máquinas dieran resultados relevantes, es decir, nos faltó y falta investigación básica en materia de salud y en otras.
El virus H1N1, es el que provocó la muerte de 50 millones de personas en el mundo entre 1918 y 1919, entonces se le conoció como Influenza Española, esto explica la alarma de las autoridades mundiales y la urgencia de detener la ola de contagio. No fue entonces una mutación, o si lo fue, los cambios antígenos, no fueron de importancia como para reclasificar al virus.
Hay que señalar estas debilidades, porque si ahora corremos con suerte, no será igual en el futuro. El gobierno federal y los de los estados, deben actuar para corregir esta terrible deficiencia. La investigación científica y tecnológica en México no es una prioridad del Estado, debe serlo ahora, so pena de una fatalidad de enormes proporciones. La excelencia de los médicos e investigadores mexicanos, tiene reconocimiento internacional, le falta el apoyo de su propio gobierno.
Hay otra situación que ha revelado la epidemia de influenza española o porcina: ¿Por qué nos ocultaron información? El virus era conocido desde 1918 y difundieron la noticia de una mutación causada por la interacción con cerdos, esto a una escala alarmante, en la que la misma OMS estuvo de acuerdo.
Entiendo que no se haya querido alarmar al público; pero era obligación del gobierno mexicano y de los demás países, advertir a sus habitantes del grave riesgo que se corre. Pero desde mi punto de vista, hubo otra razón, la verdadera causa del pánico gubernamental fue que el virus rompió con la estacionalidad, apareció fuera de tiempo. Normalmente los epidemiólogos esperan la aparición de la influenza en otoño-invierno y todo el aparato de salud, incluidas las empresas farmaceúticas, se moviliza pensando en estos tiempos y tienen vacunas y antivirales disponibles. Ahora no sucedió eso, ni vacuna, ni antiviral; por eso la necesidad de ganar tiempo sin que cundiera el pánico.
Desde luego, el manejo de la información parece surtir efecto, la velocidad de propagación del virus es más lenta, aunque pueden surgir brotes que la aceleren. La pregunta es: ¿Tendrán los medicamentos a tiempo, antes de que lleguemos a la pandemia?
¿ Cuál será el costo en vidas y en el daño a la economía nacional, provocado por una falta de previsión e investigación científica?
Lo cierto es que existe la vacuna y el antiviral, pero las existencias se ocuparon para vacunar a los médicos y demás trabajadores del sector salud, ¿vacunarían también a algunos políticos? Quizás por eso el presidente Calderón asegura ufano que la enfermedad es curable al cien por ciento.
Esta es otra de las debilidades que tenemos: frente a la escasez de bienes, en este caso medicamentos, la élite se protege y deja a los demás a la ignorancia de su suerte.
Debieron informar de todo a todo: el virus es la vieja y peligrosa influenza española, existen medicamentos, pero no están disponibles; los pocos que hay serán usados por los médicos para que puedan atender a los enfermos, pero hay la voluntad de correr todos el mismo riesgo enfrentando con medidas preventivas el mal, como se está haciendo, hasta que los medicamentos estén disponibles. Esto fue lo que no nos dijeron.
Como siempre, nuestra mayor debilidad es la falta de honestidad e hipocresía. Vale.
jueves, 30 de abril de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
LA INSURRECCIÓN QUE VIENE
Los defensores de lo “políticamente correcto”, se lanzan a la crítica de todo aquello que contradiga a su opinión, y más aún si lesiona a alguno de sus intereses.
Este es el caso del tema de la epidemia de influenza porcina; pero ahora que la Organización Mundial de la Salud está por decretar el nivel 4 de alerta y que otros países han reportado casos de la “Influenza Mexicana”, les resulta cada vez es más difícil tapar el sol con un dedo.
Fue patético aquel que llamó a la radio para “denunciar” la maniobra del gobierno panista, que con el “cuento” de la epidemia, quiere ocultar sus manejos sobre la crisis y la venta del petróleo; como si fuera posible darle atole con el dedo al PRD, al PRI o al mismísimo Peje con cuentos chinos, como el del Chupacabras. Esos tipos en su fanatismo, no distinguen un rumor de la realidad.
Otro es el caso de la dirigencia de la Sección XXII del SNTE, que sintió como cubeta de agua fría lo de la epidemia, no porque le interese la salud de sus agremiados, o los escolares; sino porque saben que las medidas adoptadas por los organismos internacionales y por el propio gobierno federal, de evitar las aglomeraciones, va en contra de sus planes de movilizar y concentrar a sus “bases”. Por lo tanto hay que denunciar al imperialismo, al gobierno y a la crisis del capitalismo global de que quieren boicotear una lucha justa y necesaria.
En la cúspide están quienes toman decisiones, tienen información suficiente sobre lo que pasa, y aún así formulan y difunden una versión de los hechos acorde a sus intereses.
Todos tienen en común una sola cosa: negar la realidad.
Es tan importante para ellos negar la realidad, que van más allá: niegan incluso la utilidad de analizarla para tomar decisiones que permitan construir soluciones.
Hace unos años, con el financiamiento de instituciones públicas, elaboré un diagnóstico del comportamiento territorial de la población analfabeta, con tanto éxito, que el método lo solicitaron varios gobiernos estatales, entre ellos el de Oaxaca. En este caso, el estudio apoyaba, sin proponérselo, la iniciativa del gobierno de fortalecer sus programas de combate al rezago educativo.
En otra situación similar, elaboré un indicador ponderado para medir la sensibilidad política (INSEPOL) en un territorio determinado, se tomó como caso el estado de Oaxaca. A pesar de que los resultados se tomaron con mucho entusiasmo al principio, después el proyecto se canceló y nunca se publicaron los resultados. El estudio mostraba las regiones políticamente sensibles del estado de Oaxaca, donde la gobernabilidad estaba en riesgo (Ver figura).
Rojo: Muy Sensible
Amarillo: Sensible
Verde: Poco sensible

Las zonas rojas y amarillas son particularmente propensas a que cierto tipo de acontecimientos provoquen situaciones de ingobernabilidad. Las zonas verdes, en cambio, estarían menos propensas.
En cada tipo de zona se registraron lo que llamamos “eventos críticos” para medir su nivel de incidencia ( % con relación al total) y analizar su perfil en cada tipo de zona ( ver cuadro):

Aunque el estudio no ha sido actualizado, es muy probable que las regiones sensibles de la entidad hayan variado muy poco y pueda ser útil para tener una idea de las zonas que requieren de una especial atención.
El hecho es que, a pesar de todo, algunos actores de la política mexicana construyen sus fantasías y toman decisiones que afectan a todos a partir de ellas, en abierta contradicción co lo que los datos duros indican.
En el primer caso al que me referí, los resultados de la investigación mostraban datos que favorecían al imaginario del poder, en el segundo vulneraban su discurso.
Ha esta actitud centrada en la fantasía, la he denominado “esquizofrenia política”, y me parece una actitud sumamente peligrosa, en la medida en que niega la posibilidad de otros escenarios que no sea el construido por la imaginación del sujeto, además de ser contagiosa, en proporción directa a la cercanía del poder.
En el caso de Oaxaca sería grave que la esquizofrenia política cundiera y mezclara sus efectos con la otra epidemia, la influenza porcina. El anuncio del FMI de que la economía mexicana sufrirá una contracción de 3.7%, significa: más desempleo, pobreza, y angustia para la población. Hay que sumar a lo dicho, los efectos de la epidemia actual, que provocarán un malestar mayor en la población.
Lo anterior hay que considerarlo en el escenario de las sucesivas elecciones para: diputados federales y la del 2010, en la que se elegirá gobernador para el estado.
La inseguridad que se vive en la entidad, el permanente reclamo de los grupos de interés que ya no respetan nada, y el resentimiento social que se expresó con fuerza inusitada en el 2006 y que aún persiste, crean una situación que sólo necesita una mecha que la haga explotar.
En este contexto, la próxima movilización de los trabajadores de la educación de la Sección XXII del SNTE, no hará más que calentar la situación sobre todo si se toma en cuenta que, al parecer, las expresiones políticas al interior del magisterio, hoy, sin proponérselo, coinciden en influir, de un modo o de otro, en los procesos electorales de este y el próximo año. Para completar el cuadro, está la posible reactivación del EPR y la visita y probable residencia en el estado de Andrés Manuel López Obrador.
Todo apunta, a que la población más vulnerable busque una salida para la tensión que se acumula incontrolablemente.
LA VIOLENCIA ARMADA: LOS DOS VECTORES.
El anuncio de la Comisión de Mediación (Comed), para el caso de los militantes desaparecidos del EPR, en el sentido de abandonar sus esfuerzos por la falta de seriedad y voluntad del gobierno federal, reactivará las acciones del grupo armado, ahora con la convicción de que su posición ha sido legitimada por la actitud del gobierno. El EPR ha dado sobradas muestras de lo que es capaz de hacer; y aun y cuando los cuerpos de inteligencia lo subestiman, puede ser una vía de insurrección en Oaxaca y en otros estados de la república. Además, no olvidemos la existencia del EZLN como fuerza armada presente en territorio chiapaneco, y de otros grupos guerrilleros en el país (la Coordinación Revolucionaria, por ejemplo).
Otra vía para violentar la gobernabilidad, mucho más rentable que la guerrilla, puede ser el narcotráfico, quien de hecho ha ocupado ya algunas regiones del país. Oaxaca no es un estado de tradición guerrillera; pero sí de una tradición de resistencia, que casa muy bien, tanto con la estrategia de guerra popular prolongada (EPR), como con las tácticas del narcotráfico. Esta capacidad para resistir, es una combinación de la abrupta geografía del estado, la capacidad de las naciones étnicas para reproducir su identidad, sus demandas insatisfechas y, paradójicamente, su rivalidad con los pueblos vecinos. Todo lo anterior, hace de su territorio, un espacio vital que se defiende con la vida misma.
La existencia de estos espacios de resistencia, sólo esperan al agente que los potencie y ofrezca un camino para su fortalecimiento, para negar la legitimidad y eficacia del gobierno y avanzar con acciones fuera de la ley.
LA MOVILIZACIÓN POPULAR.
La sección XXII se prepara para su “Jornada de Lucha por la Educación y la Justicia” , su pliego de demandas, es prácticamente un plan de gobierno, por cierto con muchos defectos. Aunque en su documento “orientador”, la Sección XXII reconoce que no caerán en el error del 2006, también afirman que están dispuestos a movilizarse. El problema se perfila cuando se analiza la estrategia de lucha que plantean, ya que está pensada para mantener la movilización indefinidamente si fuera necesario, y con el 100% de sus contingentes si la correlación de fuerzas lo requiere.
El gobierno del estado no tendrá capacidad económica para responder a todas las demandas y el gobierno federal no está interesado en dar una respuesta; esto lo saben los dirigentes de la Sección XXII, sobre todo aquellos que diseñaron la estrategia para negociar no en lo “oscurito”, como temen los puristas del sindicato, sino en paralelo, como lo saben hacer los oportunistas.
La brújula política marca hacia lo electoral. La jornada magisterial podría ser utilizada para que los grupos al interior puedan disputar o, si se puede, negociar algunas diputaciones federales. Por cierto, en uno de ellos, este “viraje” hacia lo electoral, les está costando una división interna que puede tomar un carácter de fuertes escisiones en su partido. Como quiera que sea, los dirigentes de las principales expresiones dentro de la Sección XXII, coinciden en darle prioridad a lo electoral y esto sugiere que la movilización del magisterio les puede dar una cobertura importante.
A diferencia de otras jornadas de lucha, en esta, se pretende movilizar a sectores de la sociedad, con el objetivo expreso de construir una propuesta alternativa a la Alianza por la Calidad de la Educación, pero con la meta implícita de promover el voto a favor de los “referentes de unidad”.
Los resultados de las negociaciones entre la SEP y el SNTE, simplemente se anotan al margen, y sólo se propone discutir su aplicación, es decir, son logros “mínimos”. Lo importante es todo lo demás que planteará la Sección XXII, al gobierno del estado y al federal, con un contra sentido: exigirle al gobernador Ulises Ruiz que cumpla con sus peticiones, mientras mantienen como demanda principal su destitución del cargo.
Por su parte, Andrés Manuel López Obrador mantiene su amenaza de visitar Oaxaca. Ya se dio cuenta de que jamás podrá lograr acuerdos con las tribus del PRD y prefiere repetir su exitosa experiencia juvenil de Tabasco: construir sus bases desde la raíz y preparar una mejor correlación de fuerzas para el 2010 y un escenario favorable para el 2012. Ese es su objetivo en Oaxaca y en otras regiones del país.
La APPO en cambio, no ha podido consolidarse, y la Sección XXII tendrá que ir en su ayuda. Algunas de sus fuerzas políticas denuncian que han sido perseguidas, reprimidas y que se les han negado recursos para operar sus proyectos sociales. Esta situación ha llevado a algunos a pensar incluso, en respuestas violentas que les permitan superar su estado de crisis. ¡Cuidado! La desesperación es mala consejera.
Estos tres elementos: la movilización magisterial, la APPO, Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores, irán configurando un escenario de crecientes movilizaciones populares conforme se avance hacia el 2010, y más aún en el 2012, acciones, que en el contexto de la crisis, pueden desbocarse.
LAS PRIORIDADES.
Después del conflicto del 2006, el gobierno del estado logró recuperarse; pero no se observó una apertura que indicara una recomposición de la relación con las fuerzas opositoras, y que permitiera construir proyectos coincidentes en beneficio de la población, a pesar de todo, el diálogo con las organizaciones sociales se mantiene, aunque algunas de ellas lo niegan.
Por su parte, el PRI ha hecho un trabajo que al parecer, garantizará su triunfo aplastante en las próximas elecciones federales; desde luego esto fortalecerá al PRI estatal, pero no resolverá en automático la problemática social que encierra un potencial explosivo muy peligroso.
Será necesario que tanto el gobierno federal como el del estado, instrumenten acciones que prioricen la atención con programas sociales a las regiones más sensibles de la entidad, en donde los eventos críticos registrados muestran un alto grado de violencia. El número de enfrentamientos armados registrados entre grupos adversarios, es del 35%, con relación al total, combinado con un 20% de bloqueos a las vías de comunicación.
El tipo de conflictividad de la regiones sensibles es diferente: los eventos registrados se centran principalmente en los bloqueos de carreteras. Por último en la zona poco sensible, además de los bloqueos de carreteras, se presentan tomas de tierras y exigencias relativas a la destitución de autoridades. Sería conveniente revisar la situación de los municipios que caen en los tipos de muy sensibles y sensibles, y si se observan deficiencias en las acciones de gobierno, en mi opinión, habrá que atender sus demandas con carácter de urgente.
No pretendo vaticinar un escenario catastrófico en el corto plazo, pero sí mostrar una tendencia que debe ocupar toda nuestra atención y esfuerzo, y permitirnos contribuir a que no se cumpla en el futuro.
Este es el caso del tema de la epidemia de influenza porcina; pero ahora que la Organización Mundial de la Salud está por decretar el nivel 4 de alerta y que otros países han reportado casos de la “Influenza Mexicana”, les resulta cada vez es más difícil tapar el sol con un dedo.
Fue patético aquel que llamó a la radio para “denunciar” la maniobra del gobierno panista, que con el “cuento” de la epidemia, quiere ocultar sus manejos sobre la crisis y la venta del petróleo; como si fuera posible darle atole con el dedo al PRD, al PRI o al mismísimo Peje con cuentos chinos, como el del Chupacabras. Esos tipos en su fanatismo, no distinguen un rumor de la realidad.
Otro es el caso de la dirigencia de la Sección XXII del SNTE, que sintió como cubeta de agua fría lo de la epidemia, no porque le interese la salud de sus agremiados, o los escolares; sino porque saben que las medidas adoptadas por los organismos internacionales y por el propio gobierno federal, de evitar las aglomeraciones, va en contra de sus planes de movilizar y concentrar a sus “bases”. Por lo tanto hay que denunciar al imperialismo, al gobierno y a la crisis del capitalismo global de que quieren boicotear una lucha justa y necesaria.
En la cúspide están quienes toman decisiones, tienen información suficiente sobre lo que pasa, y aún así formulan y difunden una versión de los hechos acorde a sus intereses.
Todos tienen en común una sola cosa: negar la realidad.
Es tan importante para ellos negar la realidad, que van más allá: niegan incluso la utilidad de analizarla para tomar decisiones que permitan construir soluciones.
Hace unos años, con el financiamiento de instituciones públicas, elaboré un diagnóstico del comportamiento territorial de la población analfabeta, con tanto éxito, que el método lo solicitaron varios gobiernos estatales, entre ellos el de Oaxaca. En este caso, el estudio apoyaba, sin proponérselo, la iniciativa del gobierno de fortalecer sus programas de combate al rezago educativo.
En otra situación similar, elaboré un indicador ponderado para medir la sensibilidad política (INSEPOL) en un territorio determinado, se tomó como caso el estado de Oaxaca. A pesar de que los resultados se tomaron con mucho entusiasmo al principio, después el proyecto se canceló y nunca se publicaron los resultados. El estudio mostraba las regiones políticamente sensibles del estado de Oaxaca, donde la gobernabilidad estaba en riesgo (Ver figura).
Rojo: Muy Sensible
Amarillo: Sensible
Verde: Poco sensible

Las zonas rojas y amarillas son particularmente propensas a que cierto tipo de acontecimientos provoquen situaciones de ingobernabilidad. Las zonas verdes, en cambio, estarían menos propensas.
En cada tipo de zona se registraron lo que llamamos “eventos críticos” para medir su nivel de incidencia ( % con relación al total) y analizar su perfil en cada tipo de zona ( ver cuadro):

Aunque el estudio no ha sido actualizado, es muy probable que las regiones sensibles de la entidad hayan variado muy poco y pueda ser útil para tener una idea de las zonas que requieren de una especial atención.
El hecho es que, a pesar de todo, algunos actores de la política mexicana construyen sus fantasías y toman decisiones que afectan a todos a partir de ellas, en abierta contradicción co lo que los datos duros indican.
En el primer caso al que me referí, los resultados de la investigación mostraban datos que favorecían al imaginario del poder, en el segundo vulneraban su discurso.
Ha esta actitud centrada en la fantasía, la he denominado “esquizofrenia política”, y me parece una actitud sumamente peligrosa, en la medida en que niega la posibilidad de otros escenarios que no sea el construido por la imaginación del sujeto, además de ser contagiosa, en proporción directa a la cercanía del poder.
En el caso de Oaxaca sería grave que la esquizofrenia política cundiera y mezclara sus efectos con la otra epidemia, la influenza porcina. El anuncio del FMI de que la economía mexicana sufrirá una contracción de 3.7%, significa: más desempleo, pobreza, y angustia para la población. Hay que sumar a lo dicho, los efectos de la epidemia actual, que provocarán un malestar mayor en la población.
Lo anterior hay que considerarlo en el escenario de las sucesivas elecciones para: diputados federales y la del 2010, en la que se elegirá gobernador para el estado.
La inseguridad que se vive en la entidad, el permanente reclamo de los grupos de interés que ya no respetan nada, y el resentimiento social que se expresó con fuerza inusitada en el 2006 y que aún persiste, crean una situación que sólo necesita una mecha que la haga explotar.
En este contexto, la próxima movilización de los trabajadores de la educación de la Sección XXII del SNTE, no hará más que calentar la situación sobre todo si se toma en cuenta que, al parecer, las expresiones políticas al interior del magisterio, hoy, sin proponérselo, coinciden en influir, de un modo o de otro, en los procesos electorales de este y el próximo año. Para completar el cuadro, está la posible reactivación del EPR y la visita y probable residencia en el estado de Andrés Manuel López Obrador.
Todo apunta, a que la población más vulnerable busque una salida para la tensión que se acumula incontrolablemente.
LA VIOLENCIA ARMADA: LOS DOS VECTORES.
El anuncio de la Comisión de Mediación (Comed), para el caso de los militantes desaparecidos del EPR, en el sentido de abandonar sus esfuerzos por la falta de seriedad y voluntad del gobierno federal, reactivará las acciones del grupo armado, ahora con la convicción de que su posición ha sido legitimada por la actitud del gobierno. El EPR ha dado sobradas muestras de lo que es capaz de hacer; y aun y cuando los cuerpos de inteligencia lo subestiman, puede ser una vía de insurrección en Oaxaca y en otros estados de la república. Además, no olvidemos la existencia del EZLN como fuerza armada presente en territorio chiapaneco, y de otros grupos guerrilleros en el país (la Coordinación Revolucionaria, por ejemplo).
Otra vía para violentar la gobernabilidad, mucho más rentable que la guerrilla, puede ser el narcotráfico, quien de hecho ha ocupado ya algunas regiones del país. Oaxaca no es un estado de tradición guerrillera; pero sí de una tradición de resistencia, que casa muy bien, tanto con la estrategia de guerra popular prolongada (EPR), como con las tácticas del narcotráfico. Esta capacidad para resistir, es una combinación de la abrupta geografía del estado, la capacidad de las naciones étnicas para reproducir su identidad, sus demandas insatisfechas y, paradójicamente, su rivalidad con los pueblos vecinos. Todo lo anterior, hace de su territorio, un espacio vital que se defiende con la vida misma.
La existencia de estos espacios de resistencia, sólo esperan al agente que los potencie y ofrezca un camino para su fortalecimiento, para negar la legitimidad y eficacia del gobierno y avanzar con acciones fuera de la ley.
LA MOVILIZACIÓN POPULAR.
La sección XXII se prepara para su “Jornada de Lucha por la Educación y la Justicia” , su pliego de demandas, es prácticamente un plan de gobierno, por cierto con muchos defectos. Aunque en su documento “orientador”, la Sección XXII reconoce que no caerán en el error del 2006, también afirman que están dispuestos a movilizarse. El problema se perfila cuando se analiza la estrategia de lucha que plantean, ya que está pensada para mantener la movilización indefinidamente si fuera necesario, y con el 100% de sus contingentes si la correlación de fuerzas lo requiere.
El gobierno del estado no tendrá capacidad económica para responder a todas las demandas y el gobierno federal no está interesado en dar una respuesta; esto lo saben los dirigentes de la Sección XXII, sobre todo aquellos que diseñaron la estrategia para negociar no en lo “oscurito”, como temen los puristas del sindicato, sino en paralelo, como lo saben hacer los oportunistas.
La brújula política marca hacia lo electoral. La jornada magisterial podría ser utilizada para que los grupos al interior puedan disputar o, si se puede, negociar algunas diputaciones federales. Por cierto, en uno de ellos, este “viraje” hacia lo electoral, les está costando una división interna que puede tomar un carácter de fuertes escisiones en su partido. Como quiera que sea, los dirigentes de las principales expresiones dentro de la Sección XXII, coinciden en darle prioridad a lo electoral y esto sugiere que la movilización del magisterio les puede dar una cobertura importante.
A diferencia de otras jornadas de lucha, en esta, se pretende movilizar a sectores de la sociedad, con el objetivo expreso de construir una propuesta alternativa a la Alianza por la Calidad de la Educación, pero con la meta implícita de promover el voto a favor de los “referentes de unidad”.
Los resultados de las negociaciones entre la SEP y el SNTE, simplemente se anotan al margen, y sólo se propone discutir su aplicación, es decir, son logros “mínimos”. Lo importante es todo lo demás que planteará la Sección XXII, al gobierno del estado y al federal, con un contra sentido: exigirle al gobernador Ulises Ruiz que cumpla con sus peticiones, mientras mantienen como demanda principal su destitución del cargo.
Por su parte, Andrés Manuel López Obrador mantiene su amenaza de visitar Oaxaca. Ya se dio cuenta de que jamás podrá lograr acuerdos con las tribus del PRD y prefiere repetir su exitosa experiencia juvenil de Tabasco: construir sus bases desde la raíz y preparar una mejor correlación de fuerzas para el 2010 y un escenario favorable para el 2012. Ese es su objetivo en Oaxaca y en otras regiones del país.
La APPO en cambio, no ha podido consolidarse, y la Sección XXII tendrá que ir en su ayuda. Algunas de sus fuerzas políticas denuncian que han sido perseguidas, reprimidas y que se les han negado recursos para operar sus proyectos sociales. Esta situación ha llevado a algunos a pensar incluso, en respuestas violentas que les permitan superar su estado de crisis. ¡Cuidado! La desesperación es mala consejera.
Estos tres elementos: la movilización magisterial, la APPO, Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores, irán configurando un escenario de crecientes movilizaciones populares conforme se avance hacia el 2010, y más aún en el 2012, acciones, que en el contexto de la crisis, pueden desbocarse.
LAS PRIORIDADES.
Después del conflicto del 2006, el gobierno del estado logró recuperarse; pero no se observó una apertura que indicara una recomposición de la relación con las fuerzas opositoras, y que permitiera construir proyectos coincidentes en beneficio de la población, a pesar de todo, el diálogo con las organizaciones sociales se mantiene, aunque algunas de ellas lo niegan.
Por su parte, el PRI ha hecho un trabajo que al parecer, garantizará su triunfo aplastante en las próximas elecciones federales; desde luego esto fortalecerá al PRI estatal, pero no resolverá en automático la problemática social que encierra un potencial explosivo muy peligroso.
Será necesario que tanto el gobierno federal como el del estado, instrumenten acciones que prioricen la atención con programas sociales a las regiones más sensibles de la entidad, en donde los eventos críticos registrados muestran un alto grado de violencia. El número de enfrentamientos armados registrados entre grupos adversarios, es del 35%, con relación al total, combinado con un 20% de bloqueos a las vías de comunicación.
El tipo de conflictividad de la regiones sensibles es diferente: los eventos registrados se centran principalmente en los bloqueos de carreteras. Por último en la zona poco sensible, además de los bloqueos de carreteras, se presentan tomas de tierras y exigencias relativas a la destitución de autoridades. Sería conveniente revisar la situación de los municipios que caen en los tipos de muy sensibles y sensibles, y si se observan deficiencias en las acciones de gobierno, en mi opinión, habrá que atender sus demandas con carácter de urgente.
No pretendo vaticinar un escenario catastrófico en el corto plazo, pero sí mostrar una tendencia que debe ocupar toda nuestra atención y esfuerzo, y permitirnos contribuir a que no se cumpla en el futuro.
martes, 7 de abril de 2009
LA SEP ESTRENA
La SEP estrena secretario, mientras la educación se hunde en la desgracia. La designación de Alonso Lujambio Irazábal, como Secretario de Educación Pública, muestra el poco o nulo interés que el Presidente Calderón tiene por la educación pública. Al parecer, en tanto las familias católicas y las panistas en general, tengan acceso a las escuelas particulares confesionales, todo estará bien; poco importa que los desheredados del régimen, sigan sufriendo el desmoronamiento de sus escuelas.
El señor Lujambio es experto en cuestiones electorales, ha dicho sin descaro que hará política para sostener la propuesta “presidencial” de Alianza por la Calidad de la Educación, y que no dará marcha atrás para que seamos medidos con la misma vara con la que se evalúa a los países de la OCDE. El señor Lujambio tiene experiencia en el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, es decir, conoce los vericuetos de la nueva legislación sobre “transparencia”; en pocas palabras: es una promesa como operador político. Parece que lo único que no conoce el nuevo secretario, es el sector educativo y particularmente la SEP.
Tengo la impresión de que el Presidente Calderón prepara a la SEP para que desde ella, se opere parte del plan electoral del PAN (¿y del PANAL?) en las próximas elecciones federales, las estatales que vengan y sobre todo la del 2012; el objetivo es mantenerse en el poder a toda costa, aún a costa de la educación.
Quienes ayudaron al Presidente a realizar sus cálculos políticos, olvidaron decirle que el control que el SNTE (Elba Esther), tiene sobre la SEP es un hueso duro y complejo de roer. Que quien desee sobrellevar las cosas, debe tener un profundo conocimiento del sector, o bien el apoyo de un presidente fuerte, o mejor, ambas cosas.
Más de 22 gobernadores, no están de acuerdo con la famosa Alianza para la Calidad de la Educación, o al menos no en la forma en como se está operando; y que la política de centralizar el ejercicio de los recursos federales, va a contrapelo de la realidad nacional, en la que los gobernadores gozan de un feudalismo renacido.
El fortalecimiento financiero del SNTE, a través de la ACE, sólo dificultará la instrumentación de lo que pretenda el Presidente Calderón en materia electoral para hacer triunfar al PAN; ahora que, si lo que quiere es fortalecer y dejarle la presidencia de la república al PANAL, va por buen camino.
El secretario Lujambio tendrá menos margen de acción que la señora Vásquez Mota; porque ésta al menos supo cómo se tejió la ACE, y aquel llega obedeciendo consignas y tiene como a su segundo , en educación básica, a una persona muy cercana a Elba Esther.
¿Quiénes formarán parte de su equipo cercano? No lo sé, pero esa será una posibilidad de salvar las cosas: un buen equipo de conocedores que le operen, con plena capacidad de tomar acuerdos, los asuntos de la SEP. Al señor secretario no le vendría mal echarle un vistazo a la experiencia del exsecretario Fernando Solana; ¡Claro! Eran otros tiempos.
Por lo pronto, el gobierno del estado de Oaxaca tiene ahora una breve oportunidad de negociar algunos puntos de su agenda, digo breve, porque una vez que el señor secretario sea cercado y mal informado de los asuntos de su secretaría, por parte de quienes lo quieren controlar, no habrá después ninguna posibilidad. De modo que es el momento de pedir una cita urgente con el nuevo titular de la SEP, y platicar con él de los asuntos pendientes de Oaxaca.
Más aún, es la oportunidad para presentarle los compromisos que estaría dispuesto a asumir el gobierno del estado en materia de desarrollo educativo, para garantizar la solución de algunos problemas urgentes, uno de ellos: la revisión y regularización del presupuesto transferible a la entidad.
La suerte está echada, y al parecer, la SEP. . ., también.
El señor Lujambio es experto en cuestiones electorales, ha dicho sin descaro que hará política para sostener la propuesta “presidencial” de Alianza por la Calidad de la Educación, y que no dará marcha atrás para que seamos medidos con la misma vara con la que se evalúa a los países de la OCDE. El señor Lujambio tiene experiencia en el Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, es decir, conoce los vericuetos de la nueva legislación sobre “transparencia”; en pocas palabras: es una promesa como operador político. Parece que lo único que no conoce el nuevo secretario, es el sector educativo y particularmente la SEP.
Tengo la impresión de que el Presidente Calderón prepara a la SEP para que desde ella, se opere parte del plan electoral del PAN (¿y del PANAL?) en las próximas elecciones federales, las estatales que vengan y sobre todo la del 2012; el objetivo es mantenerse en el poder a toda costa, aún a costa de la educación.
Quienes ayudaron al Presidente a realizar sus cálculos políticos, olvidaron decirle que el control que el SNTE (Elba Esther), tiene sobre la SEP es un hueso duro y complejo de roer. Que quien desee sobrellevar las cosas, debe tener un profundo conocimiento del sector, o bien el apoyo de un presidente fuerte, o mejor, ambas cosas.
Más de 22 gobernadores, no están de acuerdo con la famosa Alianza para la Calidad de la Educación, o al menos no en la forma en como se está operando; y que la política de centralizar el ejercicio de los recursos federales, va a contrapelo de la realidad nacional, en la que los gobernadores gozan de un feudalismo renacido.
El fortalecimiento financiero del SNTE, a través de la ACE, sólo dificultará la instrumentación de lo que pretenda el Presidente Calderón en materia electoral para hacer triunfar al PAN; ahora que, si lo que quiere es fortalecer y dejarle la presidencia de la república al PANAL, va por buen camino.
El secretario Lujambio tendrá menos margen de acción que la señora Vásquez Mota; porque ésta al menos supo cómo se tejió la ACE, y aquel llega obedeciendo consignas y tiene como a su segundo , en educación básica, a una persona muy cercana a Elba Esther.
¿Quiénes formarán parte de su equipo cercano? No lo sé, pero esa será una posibilidad de salvar las cosas: un buen equipo de conocedores que le operen, con plena capacidad de tomar acuerdos, los asuntos de la SEP. Al señor secretario no le vendría mal echarle un vistazo a la experiencia del exsecretario Fernando Solana; ¡Claro! Eran otros tiempos.
Por lo pronto, el gobierno del estado de Oaxaca tiene ahora una breve oportunidad de negociar algunos puntos de su agenda, digo breve, porque una vez que el señor secretario sea cercado y mal informado de los asuntos de su secretaría, por parte de quienes lo quieren controlar, no habrá después ninguna posibilidad. De modo que es el momento de pedir una cita urgente con el nuevo titular de la SEP, y platicar con él de los asuntos pendientes de Oaxaca.
Más aún, es la oportunidad para presentarle los compromisos que estaría dispuesto a asumir el gobierno del estado en materia de desarrollo educativo, para garantizar la solución de algunos problemas urgentes, uno de ellos: la revisión y regularización del presupuesto transferible a la entidad.
La suerte está echada, y al parecer, la SEP. . ., también.
miércoles, 1 de abril de 2009
UN HUMANISMO SOCIALISTA
“Yo soy el abandonado”: Karl Marx.
En enero de 2006, estábamos en el Museo Británico y se me ocurrió preguntar en una caseta de información cómo llegar a High Gate, el barrio donde se encuentra un panteón del mismo nombre, y está enterrado Karl Marx.
Quedé asombrado cuando la chica inglesa, que hacía de guía, no supo quién había sido Karl Marx y mucho menos dónde estaba enterrado. Pidió auxilio a un compañero suyo y este joven británico dijo con desenfado: “ ¡Ah , si! Fue un revolucionario romántico ¿No es cierto?”.
No tuve más remedio que darles las gracias y retirarme para buscar ayuda en otra parte.
Mi esposa y yo salimos del Museo Británico y subimos a un taxi, a la primera pregunta el taxista no sólo nos dio la dirección, nos dijo que él nos llevaría presto al lugar, y además nos dio una larga conferencia sobre el marxismo, la lucha de clases en Inglaterra y el movimiento revolucionario en Latinoamérica. Lo escuchamos atentos y sorprendidos. Al final, llegamos a Highgate, le pagamos el viaje y le dimos una propina como agradecimiento por habernos ilustrado.
Highgate es un panteón-museo, porque además de Marx, en él están enterrados importantes personajes del siglo XIX. Cada año, en el aniversario mortuorio de Marx (14 de marzo ), en el panteón se dan cita viejos comunistas que van a rendirle homenaje al padre del marxismo. Durante los años sesenta se organizaban largas marchas, de miles de personas para llegar al panteón y organizar mítines políticos ante la tumba de Marx. Ahora ya no sucede eso, son unos pocos los que van y el acto ni siquiera se menciona en la prensa londinense.
Desde la entrada, una vereda sinuosa conduce hasta la tumba del pensador, esa tarde fría y brumosa propiciaba un escenario ideal para desatar las nostalgias y dejarse seducir por los recuerdos. Ante la tumba del coloso de Tréveris, pude leer la famosa frase: “Proletarios de todos los países. . . ¡Uníos! El contraste me llenó de pesadumbre. El autor de esa frase estaba muerto y enterrado en la soledad del frío Highgate. Nadie parecía escucharlo, mientras el mundo parecía destruirse a sí mismo, como obedeciendo una de sus profecías: socialismo o barbarie.
La visita a Highgate me motivó a escribir un poema del que cito algunos fragmentos:
Siento en el rostro el viento del invierno
que mueve los pinos y los hace pronunciar
palabras que no entiendo.
La danza arbórea asemeja un ballet
con escenografía de nubes grises
que se desliza pausadamente por el cielo.
Danzan los pinos como mujeres tomadas por los hombros
meciéndose al compás que marca el viento.
De pié, en la soledad de un tiempo detenido
me envuelve este gris azulado de Highgate .
Escucho el murmullo de las plantas,
pero no alcanzo a comprender lo que me dicen.
Frente a mí, se yergue el busto del coloso:
Carlos Marx, impasible, con la mirada perdida en la distancia,
la espesa y abundante cabellera
no alcanza a cubrir su protuberante frente.
Su mente poderosa parece palpitar aún bajo el bronce
que modela el rostro del Germano.
(. . .)
¿Qué puede hacer el viejo Marx ante tanta podredumbre
convertido en bronce como está?
¿Qué puedo hacer yo?
¿Qué podemos hacer todos?
Cierro los ojos. Ha comenzado una llovizna.
Las plantas me susurran: ¡el epitafio, el epitafio!
Camino siguiendo el murmullo de la hierba
que parece disgustada por la lluvia.
(. . .)
Me resisto a abandonar este epitafio hecho esperanza
Marx no mira más el horizonte.
Por el rostro broncíneo del Germano
resbala el agua de la lluvia.
O ¿está llorando?
¿Qué epitafio le hubiera gustado para Jenny?
Me alejo del gigante y de la tumba.
Tomo la vereda que conduce a la salida de esta isla.
Siguen el viento y la lluvia acariciando con su frialdad mi rostro.
A mis espaldas, los árboles me dicen: vuelve, vuelve.
Creo que el poema refleja un estado de ánimo que aún no me abandona, y es que tengo la sensación de que la obra del viejo Marx, ha quedado en letra muerta y abandonada a su suerte.
La propuesta principal de Marx.
Hace unos años leí la obra de Isaiah Berlin: “ Karl Marx” y me entusiasmó la clara sencillez con que describía el escabroso pensamiento de Marx relativo a la dialéctica. En cierta forma esa obra me inspiró para intentar una relectura de “El Capital”.
Al leer de nuevo esta importantísima obra del pensamiento crítico, me sorprendió la simplicidad del pensamiento y propósito de Marx.
El autor afirma que, en la medida en que las sociedades humanas procuraban la satisfacción de sus necesidades produciendo, de manera muy rudimentaria, sus bienes, estas cosas, eran de manera transparente productos del trabajo humano. Cuando esas mismas sociedades se desarrollaron y se estableció una división social del trabajo, se comenzaron a producir cosas diversas, éstas se intercambiaban por mediación de los seres humanos. Se intercambiaban como resultado de las relaciones sociales humanas.
Las cosas que los seres humanos producían para satisfacer sus necesidades, tenían un valor de uso particular, producto de sus características materiales y del trabajo humano que las había transformado y tenían la cualidad general de ser el resultado de un esfuerzo o trabajo social. Lo interesante de esto, es que ambas cosas eran perfectamente claras en ese tipo de sociedades.
En cambio, en las sociedades más desarrolladas, el producto del trabajo humano adquiere la forma de mercancía, que igual que los anteriores productos del trabajo humano, tiene dos aspectos: ser un valor de uso, pero ahora resulta ser un valor de cambio, y no un valor en general, es decir, no se presenta como una cosa socialmente producida.
En las sociedades mercantilistas, pero sobre todo en la sociedad capitalista, el trabajo humano sólo puede adquirir la forma de mercancía, es decir, sólo tiene valor, en la medida en que está producida y destinada al cambio.
Al enfrentarse en el mercado, las mercancías sustituyen a la relación entre los seres humanos, por su propia aparente relación. Parecen ser las cosas las que tienen vida y controlan la situación: los seres humanos somos entonces, sometidos a los monstruos que hemos creado y que comienzan a devorarnos.
Marx afirma que esta característica de la mercancía en el capitalismo, se puede comparar con lo que sucede en la religión, en la cual, las invenciones que surgen de la cabeza de los hombres, adquieren vida propia y los dominan, por eso Marx llamó a esta parte de su teoría el carácter fetichista de la mercancía (p.89).
El gran programa sociopolítico transformador de Marx, consiste en proponer que los seres humanos nos liberemos de la actual cosificación de nuestras relaciones sociales y nos vinculemos como seres humanos otra vez, poniendo a las cosas como simples satisfactores de nuestras necesidades, si bien con la conciencia de que son socialmente producidas.
Todos los problemas de la humanidad en esta etapa de su desarrollo, derivan de que son las cosas las que nos dominan y que nos hemos sometido a su poder fetichista.
El programa sociopolítico que Marx propone es el siguiente:
“El reflejo religioso del mundo real únicamente podrá desvanecerse cuando las circunstancias de la vida práctica, cotidiana, representen para los hombres, día a día, relaciones diáfanamente racionales, entre ellos y con la naturaleza. La figura del proceso social de vida, esto es, del proceso material de producción, sólo perderá su místico velo neblinoso cuando, como producto de hombres libremente asociados, éstos la hayan sometido a su control planificado y consciente.” (P.97)
y agrega algo muy importante:
“Para ello, sin embargo, se requiere una base material de la sociedad o una serie de condiciones materiales de existencia, que son a su vez, ellas mismas, el producto natural de una prolongada y penosa historia evolutiva.” (P.97)
Este es el verdadero descubrimiento de Marx, aunque él sostuviera que lo fue el haber establecido que la lucha de clases tenía un carácter histórico.
El porqué de esta actitud de Marx la explicaré más adelante, por lo pronto baste señalar que tuvo que ver con la forma en como este pensador fundamentó científicamente su descubrimiento.
Marx , a partir de establecer estas premisas, se dedicó por largo tiempo a estudiar cuáles eran las condiciones modernas que le daban este carácter fetichista a las mercancías, es decir, a investigar cuál era la estructura sobre la que se asentaba el capitalismo y que producían ese efecto.
Sus investigaciones fueron tan profundas y especializadas, que, creo, lo desviaron del proceso necesario de regresar a sus tesis iniciales, y formular el plan de liberación de la sociedad, una vez concluido el análisis de las estructuras de sometimiento.
Esta situación dio origen a muchos equívocos sobre los que reflexionaré en las próximas entregas. Será suficiente afirmar acá para concluir, que la obra de Marx sufrió el mismo efecto de todo lo que produce el hombre en el capitalismo: fue deshumanizada.
El camino a la revolución.
Marx analizó la estructura y el funcionamiento del capitalismo, convencido de que era la forma más avanzada de la sociedad dividida en clases sociales, pero sobre todo, la más desarrollada de todas las sociedades mercantilistas.
Sus investigaciones sobre el capital, pusieron al descubierto la forma en como las relaciones humanas se cosifican, y son sustituidas por relaciones entre esos misteriosos objetos llamados mercancías. Puso al desnudo la forma en cómo, en una sociedad dividida en clases, los dueños de los medios de producción se apropian de la riqueza producida por los trabajadores. Descubrió además la inevitable recurrencia de las crisis económicas y los cada vez mayores desastres a los que conducirían.
Apoyado en la indiscutible calidad científica de sus descubrimientos, Marx concluyó en la necesidad de transformar al capitalismo, revolucionando sus relaciones de producción. El costo de no hacerlo sería el retorno a la barbarie.
En ningún momento se dejó llevar Marx por sentimientos románticos acerca de su tarea revolucionaria: enfrentó enormes dificultades, vio morir a su familia en la más espantosa de las miserias, sufrió la persecución de la burguesía y su aparato represor, fue víctima de la traición y el vituperio y finalmente su cuerpo cansado no resistió más y murió el 14 de marzo de 1883.
La publicación de su obra principal, El Capital, le dio sustento a los modernos movimientos revolucionarios del mundo: desde la revolución rusa de 1917, hasta la revolución Cubana de 1959. No pocos movimientos actuales reivindican el marxismo, pero de ellos hablaremos en otra ocasión, me limitaré a los movimientos triunfantes y a su experiencia, ellos serán los referentes de mis reflexiones.
Ni la revolución rusa, ni la china, ni la vietnamita, ni la coreana, ni la cubana, ni las experiencias europeas de Polonia, Yugoslavia y Alemania Oriental, en su momento, se acercaron al ideal propuesto en el programa de Marx.
Por el contrario, de esas experiencias revolucionarias surgieron regímenes burocráticos que terminaron en verdaderas dictaduras que sometieron y someten a sus pueblos a una vida miserable, o de plano propiciaron el retorno de lo que habían combatido encarnizadamente: el capitalismo.
De estas experiencias, algunos llegaron a la apresurada conclusión de que Marx se había equivocado. Marx nunca dio receta alguna para transformar a la sociedad capitalista y hacer realidad su propuesta; más aún, ni siquiera afirmó que la futura sociedad formada por hombres libres, que controlan sus procesos productivos y re-humanizan sus relaciones, fuera mejor que el capitalismo, pero sin duda, será una etapa superior del desarrollo social de la humanidad.
Esas nuevas condiciones de la sociedad, permitirán el desarrollo pleno de los hombres y mujeres del futuro, quienes se avergonzarán de una época como la nuestra, en la que impera la desigualdad, la injusticia, la violencia, la ignorancia, el hambre y la muerte.
La actual crisis mundial del capitalismo, ha puesto de nuevo en el orden del día, la necesidad de su transformación. Dudo que una insurrección armada pueda ser el único camino que le quede a la humanidad para salvarse de la catástrofe. Creo que la lucha democrática puede propiciar avances importantes para re-humanizar nuestras relaciones en el sentido en el que Marx lo había planteado, temo que la imbecilidad de los dueños del capital propicie una guerra de aterradoras dimensiones; pero de lo que no tengo la menor duda, es de que la tarea de transformar al capitalismo debe asumir al menos dos formas: la de una lucha internacional por la re-humanización del mundo y la lucha nacional para fortalecer la democracia e impedir el retorno a formas autoritarias de ejercicio del poder.
La lucha por la democracia, no traerá como consecuencia inmediata la solución de todos nuestros problemas económicos y la superación de las desigualdades sociales. Hará posible que, el país en el que una verdadera democracia funcione, sea permeable a los cambios positivos que se vayan produciendo en el mundo.
La lucha internacional por la re-humanización del planeta, no provocará transformaciones revolucionarias en las sociedades nacionales; pero irá gradualmente estableciendo un gobierno mundial, que inicialmente no podrá ser percibido como tal, pero conforme se desarrolle esa lucha, irá adquiriendo formas visibles como: leyes supranacionales que protejan el medio ambiente, tribunales internacionales que juzguen, no solo casos criminales, sino cuyas resoluciones vinculatorias obliguen a que los excedentes de producción se destinen a los países y pueblos con mayores necesidades, redes multinacionales de observadores que funjan como supervisores con pleno derecho, para recomendar y testificar en las cortes internacionales, etc., etc.
El proceso de humanización del mundo, se combinará con el proceso de democratización de las naciones y dará lugar a un nuevo estado de cosas en el orbe.
Pero ese proceso histórico no puede ser obra de la casualidad, debe partir de una organización internacional de hombres y mujeres dispuestos a construir un mundo mejor. Hombres y mujeres con plena conciencia de que el objetivo es cumplir con el programa propuesto por Marx, que no puede ser puesto en práctica en un país aislado; sino construido a escala internacional. Hombres y mujeres con la conciencia plena de que, de lo que se trata es de humanizar al mundo, y en ese sentido recuperen lo mejor del desarrollo espiritual de la humanidad, para que su actuar refleje una eticidad del más alto nivel.
Todo lo que he mencionado existe ya, en mayor o menor grado, en el mundo; pero no tiene una orientación coherente y una dirección orgánica consolidada. El principal problema para lograr la transformación del capitalismo, quizás no sea la oposición de la burguesía y sus aliados, sino nuestra incapacidad de construir la organización que dirija el proceso de transformación, tanto a escala nacional como internacional.
Esa incapacidad es el resultado de la carencia de dirigentes con una excelente formación científica y ética, capaces de comprender el reto de construir un mundo mejor.
De aquí el papel estratégico de la educación. De ahí que los poderes del capitalismo se esfuercen de manera directa o indirecta, en propiciar una educación deficiente o, en el mejor de los casos, acorde con sus intereses de clase.
El proceso de construir el proyecto propuesto por Marx, encuentra pues, un eje articulador: la educación humanista. Los tres procesos deben integrarse en uno solo: la construcción de un gobierno mundial orientado a re-humanizar al planeta, la lucha nacional por la democracia y perneándolo todo, el proceso de formación de los hombres y mujeres que, a su tiempo, tomarán el relevo en este proceso de revolución mundial.
El hombre nuevo, irá manifestándose como lo dijo Karl Marx: socavando los cimientos del capitalismo, y saliendo a la luz como un viejo topo revolucionario.
No creo que mi relectura de Marx, sea la mejor, pero al menos pudiera motivar a otros a iniciar la suya y propiciar un reflexión colectiva, que de algún modo es una forma de educarnos.
Notas bibliográficas para el lector curioso:
Isaiah Berlin. Karl Marx. Su vida y su entorno. Alianza Editorial S. A. Madrid 2000.
Karl Marx. El Capital. Crítica de la economía política. Tomo I/Vol. 1. Libro primero. El proceso de producción del capital. Siglo XXI Editores S.A. de C.V. 2005.
Karl Marx y Friedrich Engels. Manifiesto Comunista. Crítica. Grijalbo-Mondadori. Edición Bilingüe. 1998. Barcelona, España.
Octavio Rodríguez Araujo. Izquierdas e izquierdismo. Siglo XXI Editores. S.A. de C.v. 2002. México.
Hans Küng. Proyecto de una ética mundial. Editorial Trotta. 2006. Madrid, España.
María Eugenia Bello. Educación y globalización. Los discursos educativos en Iberoamérica. Antrhopos Editorial. 2003. Barcelona, España.
León Trotsky. El Programa de Transición para la Revolución Socialista. Ediciones Pluma. 1973. Buenos Aires ,Argentina.
En enero de 2006, estábamos en el Museo Británico y se me ocurrió preguntar en una caseta de información cómo llegar a High Gate, el barrio donde se encuentra un panteón del mismo nombre, y está enterrado Karl Marx.
Quedé asombrado cuando la chica inglesa, que hacía de guía, no supo quién había sido Karl Marx y mucho menos dónde estaba enterrado. Pidió auxilio a un compañero suyo y este joven británico dijo con desenfado: “ ¡Ah , si! Fue un revolucionario romántico ¿No es cierto?”.
No tuve más remedio que darles las gracias y retirarme para buscar ayuda en otra parte.
Mi esposa y yo salimos del Museo Británico y subimos a un taxi, a la primera pregunta el taxista no sólo nos dio la dirección, nos dijo que él nos llevaría presto al lugar, y además nos dio una larga conferencia sobre el marxismo, la lucha de clases en Inglaterra y el movimiento revolucionario en Latinoamérica. Lo escuchamos atentos y sorprendidos. Al final, llegamos a Highgate, le pagamos el viaje y le dimos una propina como agradecimiento por habernos ilustrado.
Highgate es un panteón-museo, porque además de Marx, en él están enterrados importantes personajes del siglo XIX. Cada año, en el aniversario mortuorio de Marx (14 de marzo ), en el panteón se dan cita viejos comunistas que van a rendirle homenaje al padre del marxismo. Durante los años sesenta se organizaban largas marchas, de miles de personas para llegar al panteón y organizar mítines políticos ante la tumba de Marx. Ahora ya no sucede eso, son unos pocos los que van y el acto ni siquiera se menciona en la prensa londinense.
Desde la entrada, una vereda sinuosa conduce hasta la tumba del pensador, esa tarde fría y brumosa propiciaba un escenario ideal para desatar las nostalgias y dejarse seducir por los recuerdos. Ante la tumba del coloso de Tréveris, pude leer la famosa frase: “Proletarios de todos los países. . . ¡Uníos! El contraste me llenó de pesadumbre. El autor de esa frase estaba muerto y enterrado en la soledad del frío Highgate. Nadie parecía escucharlo, mientras el mundo parecía destruirse a sí mismo, como obedeciendo una de sus profecías: socialismo o barbarie.
La visita a Highgate me motivó a escribir un poema del que cito algunos fragmentos:
Siento en el rostro el viento del invierno
que mueve los pinos y los hace pronunciar
palabras que no entiendo.
La danza arbórea asemeja un ballet
con escenografía de nubes grises
que se desliza pausadamente por el cielo.
Danzan los pinos como mujeres tomadas por los hombros
meciéndose al compás que marca el viento.
De pié, en la soledad de un tiempo detenido
me envuelve este gris azulado de Highgate .
Escucho el murmullo de las plantas,
pero no alcanzo a comprender lo que me dicen.
Frente a mí, se yergue el busto del coloso:
Carlos Marx, impasible, con la mirada perdida en la distancia,
la espesa y abundante cabellera
no alcanza a cubrir su protuberante frente.
Su mente poderosa parece palpitar aún bajo el bronce
que modela el rostro del Germano.
(. . .)
¿Qué puede hacer el viejo Marx ante tanta podredumbre
convertido en bronce como está?
¿Qué puedo hacer yo?
¿Qué podemos hacer todos?
Cierro los ojos. Ha comenzado una llovizna.
Las plantas me susurran: ¡el epitafio, el epitafio!
Camino siguiendo el murmullo de la hierba
que parece disgustada por la lluvia.
(. . .)
Me resisto a abandonar este epitafio hecho esperanza
Marx no mira más el horizonte.
Por el rostro broncíneo del Germano
resbala el agua de la lluvia.
O ¿está llorando?
¿Qué epitafio le hubiera gustado para Jenny?
Me alejo del gigante y de la tumba.
Tomo la vereda que conduce a la salida de esta isla.
Siguen el viento y la lluvia acariciando con su frialdad mi rostro.
A mis espaldas, los árboles me dicen: vuelve, vuelve.
Creo que el poema refleja un estado de ánimo que aún no me abandona, y es que tengo la sensación de que la obra del viejo Marx, ha quedado en letra muerta y abandonada a su suerte.
La propuesta principal de Marx.
Hace unos años leí la obra de Isaiah Berlin: “ Karl Marx” y me entusiasmó la clara sencillez con que describía el escabroso pensamiento de Marx relativo a la dialéctica. En cierta forma esa obra me inspiró para intentar una relectura de “El Capital”.
Al leer de nuevo esta importantísima obra del pensamiento crítico, me sorprendió la simplicidad del pensamiento y propósito de Marx.
El autor afirma que, en la medida en que las sociedades humanas procuraban la satisfacción de sus necesidades produciendo, de manera muy rudimentaria, sus bienes, estas cosas, eran de manera transparente productos del trabajo humano. Cuando esas mismas sociedades se desarrollaron y se estableció una división social del trabajo, se comenzaron a producir cosas diversas, éstas se intercambiaban por mediación de los seres humanos. Se intercambiaban como resultado de las relaciones sociales humanas.
Las cosas que los seres humanos producían para satisfacer sus necesidades, tenían un valor de uso particular, producto de sus características materiales y del trabajo humano que las había transformado y tenían la cualidad general de ser el resultado de un esfuerzo o trabajo social. Lo interesante de esto, es que ambas cosas eran perfectamente claras en ese tipo de sociedades.
En cambio, en las sociedades más desarrolladas, el producto del trabajo humano adquiere la forma de mercancía, que igual que los anteriores productos del trabajo humano, tiene dos aspectos: ser un valor de uso, pero ahora resulta ser un valor de cambio, y no un valor en general, es decir, no se presenta como una cosa socialmente producida.
En las sociedades mercantilistas, pero sobre todo en la sociedad capitalista, el trabajo humano sólo puede adquirir la forma de mercancía, es decir, sólo tiene valor, en la medida en que está producida y destinada al cambio.
Al enfrentarse en el mercado, las mercancías sustituyen a la relación entre los seres humanos, por su propia aparente relación. Parecen ser las cosas las que tienen vida y controlan la situación: los seres humanos somos entonces, sometidos a los monstruos que hemos creado y que comienzan a devorarnos.
Marx afirma que esta característica de la mercancía en el capitalismo, se puede comparar con lo que sucede en la religión, en la cual, las invenciones que surgen de la cabeza de los hombres, adquieren vida propia y los dominan, por eso Marx llamó a esta parte de su teoría el carácter fetichista de la mercancía (p.89).
El gran programa sociopolítico transformador de Marx, consiste en proponer que los seres humanos nos liberemos de la actual cosificación de nuestras relaciones sociales y nos vinculemos como seres humanos otra vez, poniendo a las cosas como simples satisfactores de nuestras necesidades, si bien con la conciencia de que son socialmente producidas.
Todos los problemas de la humanidad en esta etapa de su desarrollo, derivan de que son las cosas las que nos dominan y que nos hemos sometido a su poder fetichista.
El programa sociopolítico que Marx propone es el siguiente:
“El reflejo religioso del mundo real únicamente podrá desvanecerse cuando las circunstancias de la vida práctica, cotidiana, representen para los hombres, día a día, relaciones diáfanamente racionales, entre ellos y con la naturaleza. La figura del proceso social de vida, esto es, del proceso material de producción, sólo perderá su místico velo neblinoso cuando, como producto de hombres libremente asociados, éstos la hayan sometido a su control planificado y consciente.” (P.97)
y agrega algo muy importante:
“Para ello, sin embargo, se requiere una base material de la sociedad o una serie de condiciones materiales de existencia, que son a su vez, ellas mismas, el producto natural de una prolongada y penosa historia evolutiva.” (P.97)
Este es el verdadero descubrimiento de Marx, aunque él sostuviera que lo fue el haber establecido que la lucha de clases tenía un carácter histórico.
El porqué de esta actitud de Marx la explicaré más adelante, por lo pronto baste señalar que tuvo que ver con la forma en como este pensador fundamentó científicamente su descubrimiento.
Marx , a partir de establecer estas premisas, se dedicó por largo tiempo a estudiar cuáles eran las condiciones modernas que le daban este carácter fetichista a las mercancías, es decir, a investigar cuál era la estructura sobre la que se asentaba el capitalismo y que producían ese efecto.
Sus investigaciones fueron tan profundas y especializadas, que, creo, lo desviaron del proceso necesario de regresar a sus tesis iniciales, y formular el plan de liberación de la sociedad, una vez concluido el análisis de las estructuras de sometimiento.
Esta situación dio origen a muchos equívocos sobre los que reflexionaré en las próximas entregas. Será suficiente afirmar acá para concluir, que la obra de Marx sufrió el mismo efecto de todo lo que produce el hombre en el capitalismo: fue deshumanizada.
El camino a la revolución.
Marx analizó la estructura y el funcionamiento del capitalismo, convencido de que era la forma más avanzada de la sociedad dividida en clases sociales, pero sobre todo, la más desarrollada de todas las sociedades mercantilistas.
Sus investigaciones sobre el capital, pusieron al descubierto la forma en como las relaciones humanas se cosifican, y son sustituidas por relaciones entre esos misteriosos objetos llamados mercancías. Puso al desnudo la forma en cómo, en una sociedad dividida en clases, los dueños de los medios de producción se apropian de la riqueza producida por los trabajadores. Descubrió además la inevitable recurrencia de las crisis económicas y los cada vez mayores desastres a los que conducirían.
Apoyado en la indiscutible calidad científica de sus descubrimientos, Marx concluyó en la necesidad de transformar al capitalismo, revolucionando sus relaciones de producción. El costo de no hacerlo sería el retorno a la barbarie.
En ningún momento se dejó llevar Marx por sentimientos románticos acerca de su tarea revolucionaria: enfrentó enormes dificultades, vio morir a su familia en la más espantosa de las miserias, sufrió la persecución de la burguesía y su aparato represor, fue víctima de la traición y el vituperio y finalmente su cuerpo cansado no resistió más y murió el 14 de marzo de 1883.
La publicación de su obra principal, El Capital, le dio sustento a los modernos movimientos revolucionarios del mundo: desde la revolución rusa de 1917, hasta la revolución Cubana de 1959. No pocos movimientos actuales reivindican el marxismo, pero de ellos hablaremos en otra ocasión, me limitaré a los movimientos triunfantes y a su experiencia, ellos serán los referentes de mis reflexiones.
Ni la revolución rusa, ni la china, ni la vietnamita, ni la coreana, ni la cubana, ni las experiencias europeas de Polonia, Yugoslavia y Alemania Oriental, en su momento, se acercaron al ideal propuesto en el programa de Marx.
Por el contrario, de esas experiencias revolucionarias surgieron regímenes burocráticos que terminaron en verdaderas dictaduras que sometieron y someten a sus pueblos a una vida miserable, o de plano propiciaron el retorno de lo que habían combatido encarnizadamente: el capitalismo.
De estas experiencias, algunos llegaron a la apresurada conclusión de que Marx se había equivocado. Marx nunca dio receta alguna para transformar a la sociedad capitalista y hacer realidad su propuesta; más aún, ni siquiera afirmó que la futura sociedad formada por hombres libres, que controlan sus procesos productivos y re-humanizan sus relaciones, fuera mejor que el capitalismo, pero sin duda, será una etapa superior del desarrollo social de la humanidad.
Esas nuevas condiciones de la sociedad, permitirán el desarrollo pleno de los hombres y mujeres del futuro, quienes se avergonzarán de una época como la nuestra, en la que impera la desigualdad, la injusticia, la violencia, la ignorancia, el hambre y la muerte.
La actual crisis mundial del capitalismo, ha puesto de nuevo en el orden del día, la necesidad de su transformación. Dudo que una insurrección armada pueda ser el único camino que le quede a la humanidad para salvarse de la catástrofe. Creo que la lucha democrática puede propiciar avances importantes para re-humanizar nuestras relaciones en el sentido en el que Marx lo había planteado, temo que la imbecilidad de los dueños del capital propicie una guerra de aterradoras dimensiones; pero de lo que no tengo la menor duda, es de que la tarea de transformar al capitalismo debe asumir al menos dos formas: la de una lucha internacional por la re-humanización del mundo y la lucha nacional para fortalecer la democracia e impedir el retorno a formas autoritarias de ejercicio del poder.
La lucha por la democracia, no traerá como consecuencia inmediata la solución de todos nuestros problemas económicos y la superación de las desigualdades sociales. Hará posible que, el país en el que una verdadera democracia funcione, sea permeable a los cambios positivos que se vayan produciendo en el mundo.
La lucha internacional por la re-humanización del planeta, no provocará transformaciones revolucionarias en las sociedades nacionales; pero irá gradualmente estableciendo un gobierno mundial, que inicialmente no podrá ser percibido como tal, pero conforme se desarrolle esa lucha, irá adquiriendo formas visibles como: leyes supranacionales que protejan el medio ambiente, tribunales internacionales que juzguen, no solo casos criminales, sino cuyas resoluciones vinculatorias obliguen a que los excedentes de producción se destinen a los países y pueblos con mayores necesidades, redes multinacionales de observadores que funjan como supervisores con pleno derecho, para recomendar y testificar en las cortes internacionales, etc., etc.
El proceso de humanización del mundo, se combinará con el proceso de democratización de las naciones y dará lugar a un nuevo estado de cosas en el orbe.
Pero ese proceso histórico no puede ser obra de la casualidad, debe partir de una organización internacional de hombres y mujeres dispuestos a construir un mundo mejor. Hombres y mujeres con plena conciencia de que el objetivo es cumplir con el programa propuesto por Marx, que no puede ser puesto en práctica en un país aislado; sino construido a escala internacional. Hombres y mujeres con la conciencia plena de que, de lo que se trata es de humanizar al mundo, y en ese sentido recuperen lo mejor del desarrollo espiritual de la humanidad, para que su actuar refleje una eticidad del más alto nivel.
Todo lo que he mencionado existe ya, en mayor o menor grado, en el mundo; pero no tiene una orientación coherente y una dirección orgánica consolidada. El principal problema para lograr la transformación del capitalismo, quizás no sea la oposición de la burguesía y sus aliados, sino nuestra incapacidad de construir la organización que dirija el proceso de transformación, tanto a escala nacional como internacional.
Esa incapacidad es el resultado de la carencia de dirigentes con una excelente formación científica y ética, capaces de comprender el reto de construir un mundo mejor.
De aquí el papel estratégico de la educación. De ahí que los poderes del capitalismo se esfuercen de manera directa o indirecta, en propiciar una educación deficiente o, en el mejor de los casos, acorde con sus intereses de clase.
El proceso de construir el proyecto propuesto por Marx, encuentra pues, un eje articulador: la educación humanista. Los tres procesos deben integrarse en uno solo: la construcción de un gobierno mundial orientado a re-humanizar al planeta, la lucha nacional por la democracia y perneándolo todo, el proceso de formación de los hombres y mujeres que, a su tiempo, tomarán el relevo en este proceso de revolución mundial.
El hombre nuevo, irá manifestándose como lo dijo Karl Marx: socavando los cimientos del capitalismo, y saliendo a la luz como un viejo topo revolucionario.
No creo que mi relectura de Marx, sea la mejor, pero al menos pudiera motivar a otros a iniciar la suya y propiciar un reflexión colectiva, que de algún modo es una forma de educarnos.
Notas bibliográficas para el lector curioso:
Isaiah Berlin. Karl Marx. Su vida y su entorno. Alianza Editorial S. A. Madrid 2000.
Karl Marx. El Capital. Crítica de la economía política. Tomo I/Vol. 1. Libro primero. El proceso de producción del capital. Siglo XXI Editores S.A. de C.V. 2005.
Karl Marx y Friedrich Engels. Manifiesto Comunista. Crítica. Grijalbo-Mondadori. Edición Bilingüe. 1998. Barcelona, España.
Octavio Rodríguez Araujo. Izquierdas e izquierdismo. Siglo XXI Editores. S.A. de C.v. 2002. México.
Hans Küng. Proyecto de una ética mundial. Editorial Trotta. 2006. Madrid, España.
María Eugenia Bello. Educación y globalización. Los discursos educativos en Iberoamérica. Antrhopos Editorial. 2003. Barcelona, España.
León Trotsky. El Programa de Transición para la Revolución Socialista. Ediciones Pluma. 1973. Buenos Aires ,Argentina.
viernes, 20 de marzo de 2009
ANDRÉS HENESTROSA: EL SENTIDO DEL CHISTE Y LA IRONÍA
Oí hablar de Don Andrés Henestrosa un sábado por la mañana en casa de Don Herón N. Ríos. Por aquel entonces, tal vez 1964, cuando apenas tenía nueve años de edad, gustaba de estudiar la Biblia en aquel pequeño recinto que era el recibidor de la casa de los Ríos, que hacía las veces de templo adventista.
Me asomaba entonces a la religión con los ojos asombrados de quien descubre a Dios por sí mismo, digo, leyendo la palabra sagrada sin la mediación de un sacerdote. La familia a la que me sumaba en esos sábados adventistas era la de mi primo Jesús Vicente Vásquez, y era su padre quien nos guiaba al templo, como Moisés al pueblo elegido por el desierto.
Fue uno de esos sábados que, como ya comenté, oí hablar de Don Andrés, quien quizás visitaría Juchitán en plan de reposo o de negocios, no lo sé. Lo cierto es que se hablaba de él con familiaridad y respeto. Su nombre pronto escapó de mi joven memoria, que estaba entonces más ocupada en aprender algún versículo del Viejo Testamento.
Muchos años después, tal vez en 1978, lo vi en persona en el aeropuerto de la ciudad de Oaxaca, y a pesar de que por aquel entonces era un muchacho irreverente, me acerqué a él y lo saludé llamándolo Maestro.
No sé por qué lo hice, pues en aquel año, apenas y había ojeado alguna de sus obras más conocidas: “Los hombres que dispersó la danza” y “Carta a mi Madre”.
Con el tiempo y la adecuada madurez, la figura de Andrés Henestrosa se fue agigantando en mi conciencia. Comencé a leer sus obras con más interés y cuidado. Así me fui adentrando en su vida, si bien a través de libros, artículos y revistas.
Fue por medio de algunos amigos comunes que tuve la oportunidad de acercármele muy pocas veces; pero en ellas tuve la ocasión de escucharlo hablar, disertar sobre algunos tópicos; pero sobre todo, oírlo y verlo bromear como era característico en él.
Tiempo después el tema de Henestrosa comenzó a tener en mí, visos de obsesión. Leía todo lo que se relacionaba con él: sus escritos, las biografías, los relatos anecdóticos, lo escrito acerca de sus amistades y enemistades, y más recientemente, he leído la obra de Margarito Guerra:“Andanzas y Recordanzas”, cuya edición fue hecha por Miguel Ángel Porrúa; obra en la que los chistes e historias, contadas por Don Andrés con tanta amenidad, y recreadas por la pluma de Margarito, no tienen desperdicio .
Fue entonces que se me ocurrió comentar brevemente el contenido de la obra, sin intentar reseñar aquello que no tiene manera de hacerse; porque el lector para disfrutar del libro, tendrá que leerlo. Me propongo apuntar algunas reflexiones que me provocó su lectura.
Andrés Henestrosa nación el 30 de noviembre de 1906, y el 28 de diciembre de 1922, llegó a la Ciudad de México, para consagrar sus primeros 16 años con sufrimiento.
México en aquel entonces era un país recién salido de una revolución violenta, en la que el heroísmo se mezcló con sangre, con la traición y otras bajezas. Un México lleno de esperanzas, un México que buscaba con ansiedad su futuro, pero que sobre todo, buscaba su identidad.
En todos los ámbitos se buscaba renovar a México: en la política intentando construir un nuevo sistema, en la filosofía buscando romper con el positivismo y dar lugar a un pensamiento renovado; pero quizá en el arte fue donde con mayor fuerza se expresó esa búsqueda por construir una nueva identidad.
En el pasado algunos países habían logrado su cometido: la Roma imperial cuyo lenguaje, el latín, se convirtió en sinónimo de sabiduría incluso hasta bien entrado el siglo XVII, mucho después de la caída del Imperio; sufrió sin embargo la arrogancia de la Francia de los Luises que supo imponer al francés como la lengua internacional: la de la diplomacia, y después del arte. Pero el domino del francés no se consolidó hasta el siglo XIX, cuando surgió el movimiento que habría de caracterizar la lucha del arte por el arte.
Fue un movimiento poderoso y embriagante. En el centro de su vorágine perecieron grandes poetas, narradores, pintores y dramaturgos, decididos a morir de hambre y en la más espantosa miseria, antes que ceder a los encantos del poder y del dinero.
Fue sin duda la bohemia francesa la que concluyó el trabajo que las clases ilustradas habían iniciado dos siglos antes. Pero el francés corrió el destino del latín al que había desplazado y pronto otras lenguas europeas, hasta entonces dialectos de un mismo tronco, exigieron su derecho a la expresión artística. Ese fue el caso del alemán. El romanticismo alemán que buscó su veta literaria en sus mitos y folclore, inició prácticamente con la difusión de las ideas de Johann Gottfried Herder, a finales del siglo XVIII.
Herder postulaba un regreso a las fuentes populares: a sus historias locales, a sus mitos y leyendas. Sostenía que el genio literario de los pueblos estaba contenido en su lengua popular y el efecto de estos postulados, se imprimió en las mentes de quienes serían después la expresión más pura de la literatura germana: Hörderlin, Schlegel, Shelling, Hegel, Schleiermacher, Humboldt y otros muchos. (Casanova: 2001)
No intento despreciar la gestión literaria de otras lenguas como el inglés o nuestro propio castellano; pero por el momento me basta con reseñar lo sucedido con el francés y el alemán, para sostener la idea de que en estos países, la identificación de su “núcleo” literario, que en el francés fue el dialecto que se hablaba en la corte de los Luises, y en el alemán la matriz que protegían las tradiciones populares, lo que orientó su desarrollo posterior. Pero lo anterior no fue suficiente, lo que realmente hizo posible la construcción de su corpus literario (Bourdieu:1995), fue la independencia de su República de las Letras, gracias a ese sector de los artistas, en el caso de la literatura, que supo defender su independencia del poder político y del económico y construyó sus propios cánones para valorar lo estético.
Cuando Andrés Henestrosa llegó a México, se había iniciado un movimiento similar en el arte. Grupos de artistas buscaban romper con la tutela de un Estado que, debilitado por la lucha armada, parecía ofrecer un lado flaco que intelectuales y artistas ansiaban aprovechar. Por otro lado, la economía no ofrecía aún grupos poderosos que pudieran imponer sus moldes al desarrollo de las artes.
Estas condiciones, descritas por mí de manera sucinta en exceso, permitieron el nacimiento de grupos germinales, como lo fue el caso de los llamados “Ulises”, en el que militaban Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta, y desde luego el inolvidable Salvador Novo, que años después darían forma al grupo de los Contemporáneos.
De igual manera se daba en la pintura con Diego Rivera y sus seguidores y con Manuel Rodríguez Lozano, quien más fiel al intento de independizar a la República de la Pintura, exigía un credo del arte por el arte, en el que él era el Sumo Sacerdote, pero que en su puesta en práctica, provocó, en lo personal, dolorosos dramas sentimentales.
En la filosofía, quizás José Vasconcelos y Antonio Caso representen mejor esos intentos que llamo germinales.
Tengo la impresión de que en México, esos notables esfuerzos no culminaron en la construcción independiente de nuestra República de las Artes, y particularmente la de la Literatura.
El grupo de los Ulises, a pesar del apoyo e impulso que le dio Antonieta Rivas Mercado, no logró establecer una suficiente distancia crítica del poder y después con los dueños del dinero. José Vasconcelos se rebeló ante el poder establecido al punto que lo llevó a intentar una nueva revuelta armada, que afortunadamente, por prudencia o por temor, no llevó a cabo. Con todo, terminó después siendo asimilado por el régimen institucionalizado de la revolución mexicana.
Sólo Manuel Rodríguez Lozano se mantuvo con la trágica firmeza que lo llevó al exilio interior y después a la postergación. De cualquier forma el capullo no llegó a florecer con libertad.
Andrés Henestrosa convivió con todos ellos, y eso hace de su vida uno de los hilos conductores del desarrollo del arte en México, y de su peculiar derrotero. Desde luego, participó activamente en ese heroico esfuerzo por darle vida e independencia a lo que pretendían fuera la República de las Letras Mexicanas.
“Los Hombres que dispersó la danza”, parecen responder al llamado de Herder de un retorno a la matriz popular, y no sólo se observa en el caso de la Opera Prima de Andrés Henestrosa; muchos otros movimientos artísticos en el México de esa época presentan esa semejanza. Quizá el primero fue ese intento de construir lo que se llama la Novela de la Revolución, que en una situación de anomia nacional, algunos intentaron construir una nueva estética y un nuevo contenido para la incipiente novela mexicana ( Aguilar Mora: 1990)
Las otras obras propiamente literarias de Henestrosa, parecen responder a otra matriz histórica. Pero no es mi intención realizar un análisis crítico de la literatura en México, sino destacar sólo un detalle:
El denominador común de esa generación es su alta sensibilidad y maestría en el uso del chiste y la ironía, que poco usaron para construir su literatura, aunque Novo pudiese ser en cierta forma la excepción, pero que emplearon cotidianamente para tejer sus propias relaciones. La generación del chiste, los llamó Rubén Salazar Mallén para denigrarlos.(Bencomo:2001)
Llama poderosamente mi atención esa actitud ante la vida. Pareciera ser la forma en como Andrés Henestrosa y su generación, ante la imposibilidad de lograr su independencia, deciden adoptar una actitud atípica y en ocasiones escandalosa ( Lourau: 1980) cuya expresión, al igual que en la Ilustración, es la ironía, transformada por nuestro carácter en el chiste.
Frente al orden establecido esos jóvenes se alzaron ridiculizándolo, poniéndose de cara a su intento de controlarlo todo. Salvador Novo, por ejemplo, quien con su poesía de hermosa delicadeza y cortante filo a veces, puso en la picota al régimen opresivo que surgió de la revolución. El más inteligente y propositivo fue Jorge Cuesta; también duro crítico de los que creían hacer literatura cuando sólo reproducían las costumbres aceptadas por los generales revolucionarios.
Nuestra literatura buscaba entonces construir su identidad a partir de la crítica a veces libidinal, a veces ideologizada, a veces con la intensión de regresar al mecenazgo, a veces a partir del aislamiento. Como quiera que haya sido, fueron esos jóvenes que en México intentaban demarcarse de lo establecido, escribiendo y llevando una vida que retaba constantemente a la moral de la naciente burguesía mexicana.
Pero a esos jóvenes rebeldes les faltaba algo que Andrés Henestrosa poseía de modo personal e íntimo: su desapego por todo lo material, su renuncia a pertenecer a un lugar que no le correspondía, su desenfado ante una vida llena de sufrimientos, pero sobre todo, esa natural ironía que le permitía burlarse de todo, hasta de sí mismo.
Andrés Henestrosa no buscaba usar el arte para construir una bohemia que, incluso por su origen indígena, le resultaba ajena. Así como los literatos, pintores, escultores y otros artistas, establecieron la bohemia europea como símbolo de la independencia del arte frente al poder, en la Francia del siglo XIX, así Andrés impuso un modo de vida con un estilo que sería después, el canon de lo bohemio para muchos artistas mexicanos.
Pero es en el nudo que constituyó la existencia de Andrés, en donde a partir de las relaciones y situaciones vividas, que el espíritu de rebeldía afloraba con espontaneidad freudiana, en forma de chiste o del trato irónico que se le daban con pasmosa facilidad.
No habrá que ver, en las bromas y forma de trato de Henestrosa, otra cosa que su especial manera de destrozar a un mundo hostil y recrearlo a modo de disfrutar con autenticidad su vida de artista, su manera de coexistir con la literatura.
Por eso, aquella frase de que “Andrés nos destroza”, que se arrojó desde la tribuna de una juventud obcecada, con la que después se reconciliaría, terminó siendo la fórmula que sintetiza el sentimiento de cobardía de quienes no nos atrevemos a practicar el arte de la vida como lo hizo Andrés.
El sentido irónico de su conducta se manifestó muy temprano en su juventud. Desde cuando José Vasconcelos le preguntó por Montenegro, que se encontraba hospitalizado y de quien afirmó que era de una constitución fuerte, a lo que el joven Andrés respondió: “Desde luego, es de la constitución del 57”.
O cuando su entrañable amigo Alí Chumacero se encontraba postrado con un pie enyesado y con aparente irreverencia le preguntó: ¿Alí y ahora cómo harás para escribir?
O cuando dictó la versión de su biografía, en donde a cada párrafo le guiña el ojo al lector diciendo, por ejemplo, que de niño y en las noches de luna, le gustaba subir a las altas montañas que rodean su pueblo, cuando quienes conocemos Ixhuatán, sabemos que sólo tiene, si acaso, algunas pequeñas lomas.
Andrés era un iconoclasta que, al contrario de Víctor Hugo, destruía su propio mito: Andrés Henestrosa.
Dijo un día que siempre había sido un vago y lo seguía siendo, o que estaba por escribir la página que lo haría inmortal. Su actitud básica era la ironía. Tanto, que alguno de sus amigos intelectuales pensaban que nada se tomaba en serio.
Y en efecto, no quería nada con ese tipo de “seriedad” de la llamada “gente de razón”, que vive con el temor de que el dinero le alcance para terminar el mes, que sueña con ser poderoso para cumplir con sus deseos inconfesables, que ensalza a su jefe y hasta le llama “mi padre”, que predica una moral que en secreto detesta y que con gusto se lanzaría a una vida desenfrenada si tuviera el valor de hacerlo. No es esa la “seriedad” que vi en Andrés.
Otros aún le reclaman su posterior entrega al poder. Y es verdad, la pobreza y los sufrimientos que soportó con estoicismo, no los quería para su esposa y su hija. Cuando declaró lo anterior, que tenia tintes de confesión, terminó ironizando como siempre al decir: “es que López Mateos, prometió hacerme gobernador del estado de Oaxaca.”
Indagar con profundidad el sentido del chiste y la ironía en Andrés Henestrosa, quizá permita comprender en parte, por qué la literatura mexicana, no logró constituir un campo autónomo frente al Estado y el poder Económico. Por qué muchos de nuestros artistas no pueden vivir fuera del alcance del Ogro filantrópico. ¿Qué le hace falta a la República Mexicana de nuestras Letras para alcanzar el estatus sublime de una literatura comprometida con ella misma y sus creadores?
No lo sé, sin embargo, si tuviera que escribir los nombres de los próceres que intentaron la primera revolución de independencia de nuestra literatura, sin duda incluiría a Don Andrés Henestrosa.
Ese es el sentido de la ironía y del chiste en ese istmeño ejemplar. Algo de ello encontrarán en el libro que les mencioné de Margarito Guerra.
Guerra, Margarito. Andanzas y Recordanzas. Miguel Angel Porrúa. 2008
Casanova, Pascale. La república mundial de las letras. Editorial Anagrama. 2001.
Bourdieu, Pierre. Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario. Editorial Anagrama.1995
Aguilar Mora, Jorge. Una muerte sencilla, justa, eterna. Cultura y guerra durante la revolución mexicana. Editorial Era. 1990.
Cruz Bencomo, Adán. Henestrosa, nombre y renombre. Editorial Diana. 2001.
Lourau, René. El Estado y el inconsciente. Ensayo de sociología política. Editorial Kairós. 1980.
Me asomaba entonces a la religión con los ojos asombrados de quien descubre a Dios por sí mismo, digo, leyendo la palabra sagrada sin la mediación de un sacerdote. La familia a la que me sumaba en esos sábados adventistas era la de mi primo Jesús Vicente Vásquez, y era su padre quien nos guiaba al templo, como Moisés al pueblo elegido por el desierto.
Fue uno de esos sábados que, como ya comenté, oí hablar de Don Andrés, quien quizás visitaría Juchitán en plan de reposo o de negocios, no lo sé. Lo cierto es que se hablaba de él con familiaridad y respeto. Su nombre pronto escapó de mi joven memoria, que estaba entonces más ocupada en aprender algún versículo del Viejo Testamento.
Muchos años después, tal vez en 1978, lo vi en persona en el aeropuerto de la ciudad de Oaxaca, y a pesar de que por aquel entonces era un muchacho irreverente, me acerqué a él y lo saludé llamándolo Maestro.
No sé por qué lo hice, pues en aquel año, apenas y había ojeado alguna de sus obras más conocidas: “Los hombres que dispersó la danza” y “Carta a mi Madre”.
Con el tiempo y la adecuada madurez, la figura de Andrés Henestrosa se fue agigantando en mi conciencia. Comencé a leer sus obras con más interés y cuidado. Así me fui adentrando en su vida, si bien a través de libros, artículos y revistas.
Fue por medio de algunos amigos comunes que tuve la oportunidad de acercármele muy pocas veces; pero en ellas tuve la ocasión de escucharlo hablar, disertar sobre algunos tópicos; pero sobre todo, oírlo y verlo bromear como era característico en él.
Tiempo después el tema de Henestrosa comenzó a tener en mí, visos de obsesión. Leía todo lo que se relacionaba con él: sus escritos, las biografías, los relatos anecdóticos, lo escrito acerca de sus amistades y enemistades, y más recientemente, he leído la obra de Margarito Guerra:“Andanzas y Recordanzas”, cuya edición fue hecha por Miguel Ángel Porrúa; obra en la que los chistes e historias, contadas por Don Andrés con tanta amenidad, y recreadas por la pluma de Margarito, no tienen desperdicio .
Fue entonces que se me ocurrió comentar brevemente el contenido de la obra, sin intentar reseñar aquello que no tiene manera de hacerse; porque el lector para disfrutar del libro, tendrá que leerlo. Me propongo apuntar algunas reflexiones que me provocó su lectura.
Andrés Henestrosa nación el 30 de noviembre de 1906, y el 28 de diciembre de 1922, llegó a la Ciudad de México, para consagrar sus primeros 16 años con sufrimiento.
México en aquel entonces era un país recién salido de una revolución violenta, en la que el heroísmo se mezcló con sangre, con la traición y otras bajezas. Un México lleno de esperanzas, un México que buscaba con ansiedad su futuro, pero que sobre todo, buscaba su identidad.
En todos los ámbitos se buscaba renovar a México: en la política intentando construir un nuevo sistema, en la filosofía buscando romper con el positivismo y dar lugar a un pensamiento renovado; pero quizá en el arte fue donde con mayor fuerza se expresó esa búsqueda por construir una nueva identidad.
En el pasado algunos países habían logrado su cometido: la Roma imperial cuyo lenguaje, el latín, se convirtió en sinónimo de sabiduría incluso hasta bien entrado el siglo XVII, mucho después de la caída del Imperio; sufrió sin embargo la arrogancia de la Francia de los Luises que supo imponer al francés como la lengua internacional: la de la diplomacia, y después del arte. Pero el domino del francés no se consolidó hasta el siglo XIX, cuando surgió el movimiento que habría de caracterizar la lucha del arte por el arte.
Fue un movimiento poderoso y embriagante. En el centro de su vorágine perecieron grandes poetas, narradores, pintores y dramaturgos, decididos a morir de hambre y en la más espantosa miseria, antes que ceder a los encantos del poder y del dinero.
Fue sin duda la bohemia francesa la que concluyó el trabajo que las clases ilustradas habían iniciado dos siglos antes. Pero el francés corrió el destino del latín al que había desplazado y pronto otras lenguas europeas, hasta entonces dialectos de un mismo tronco, exigieron su derecho a la expresión artística. Ese fue el caso del alemán. El romanticismo alemán que buscó su veta literaria en sus mitos y folclore, inició prácticamente con la difusión de las ideas de Johann Gottfried Herder, a finales del siglo XVIII.
Herder postulaba un regreso a las fuentes populares: a sus historias locales, a sus mitos y leyendas. Sostenía que el genio literario de los pueblos estaba contenido en su lengua popular y el efecto de estos postulados, se imprimió en las mentes de quienes serían después la expresión más pura de la literatura germana: Hörderlin, Schlegel, Shelling, Hegel, Schleiermacher, Humboldt y otros muchos. (Casanova: 2001)
No intento despreciar la gestión literaria de otras lenguas como el inglés o nuestro propio castellano; pero por el momento me basta con reseñar lo sucedido con el francés y el alemán, para sostener la idea de que en estos países, la identificación de su “núcleo” literario, que en el francés fue el dialecto que se hablaba en la corte de los Luises, y en el alemán la matriz que protegían las tradiciones populares, lo que orientó su desarrollo posterior. Pero lo anterior no fue suficiente, lo que realmente hizo posible la construcción de su corpus literario (Bourdieu:1995), fue la independencia de su República de las Letras, gracias a ese sector de los artistas, en el caso de la literatura, que supo defender su independencia del poder político y del económico y construyó sus propios cánones para valorar lo estético.
Cuando Andrés Henestrosa llegó a México, se había iniciado un movimiento similar en el arte. Grupos de artistas buscaban romper con la tutela de un Estado que, debilitado por la lucha armada, parecía ofrecer un lado flaco que intelectuales y artistas ansiaban aprovechar. Por otro lado, la economía no ofrecía aún grupos poderosos que pudieran imponer sus moldes al desarrollo de las artes.
Estas condiciones, descritas por mí de manera sucinta en exceso, permitieron el nacimiento de grupos germinales, como lo fue el caso de los llamados “Ulises”, en el que militaban Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta, y desde luego el inolvidable Salvador Novo, que años después darían forma al grupo de los Contemporáneos.
De igual manera se daba en la pintura con Diego Rivera y sus seguidores y con Manuel Rodríguez Lozano, quien más fiel al intento de independizar a la República de la Pintura, exigía un credo del arte por el arte, en el que él era el Sumo Sacerdote, pero que en su puesta en práctica, provocó, en lo personal, dolorosos dramas sentimentales.
En la filosofía, quizás José Vasconcelos y Antonio Caso representen mejor esos intentos que llamo germinales.
Tengo la impresión de que en México, esos notables esfuerzos no culminaron en la construcción independiente de nuestra República de las Artes, y particularmente la de la Literatura.
El grupo de los Ulises, a pesar del apoyo e impulso que le dio Antonieta Rivas Mercado, no logró establecer una suficiente distancia crítica del poder y después con los dueños del dinero. José Vasconcelos se rebeló ante el poder establecido al punto que lo llevó a intentar una nueva revuelta armada, que afortunadamente, por prudencia o por temor, no llevó a cabo. Con todo, terminó después siendo asimilado por el régimen institucionalizado de la revolución mexicana.
Sólo Manuel Rodríguez Lozano se mantuvo con la trágica firmeza que lo llevó al exilio interior y después a la postergación. De cualquier forma el capullo no llegó a florecer con libertad.
Andrés Henestrosa convivió con todos ellos, y eso hace de su vida uno de los hilos conductores del desarrollo del arte en México, y de su peculiar derrotero. Desde luego, participó activamente en ese heroico esfuerzo por darle vida e independencia a lo que pretendían fuera la República de las Letras Mexicanas.
“Los Hombres que dispersó la danza”, parecen responder al llamado de Herder de un retorno a la matriz popular, y no sólo se observa en el caso de la Opera Prima de Andrés Henestrosa; muchos otros movimientos artísticos en el México de esa época presentan esa semejanza. Quizá el primero fue ese intento de construir lo que se llama la Novela de la Revolución, que en una situación de anomia nacional, algunos intentaron construir una nueva estética y un nuevo contenido para la incipiente novela mexicana ( Aguilar Mora: 1990)
Las otras obras propiamente literarias de Henestrosa, parecen responder a otra matriz histórica. Pero no es mi intención realizar un análisis crítico de la literatura en México, sino destacar sólo un detalle:
El denominador común de esa generación es su alta sensibilidad y maestría en el uso del chiste y la ironía, que poco usaron para construir su literatura, aunque Novo pudiese ser en cierta forma la excepción, pero que emplearon cotidianamente para tejer sus propias relaciones. La generación del chiste, los llamó Rubén Salazar Mallén para denigrarlos.(Bencomo:2001)
Llama poderosamente mi atención esa actitud ante la vida. Pareciera ser la forma en como Andrés Henestrosa y su generación, ante la imposibilidad de lograr su independencia, deciden adoptar una actitud atípica y en ocasiones escandalosa ( Lourau: 1980) cuya expresión, al igual que en la Ilustración, es la ironía, transformada por nuestro carácter en el chiste.
Frente al orden establecido esos jóvenes se alzaron ridiculizándolo, poniéndose de cara a su intento de controlarlo todo. Salvador Novo, por ejemplo, quien con su poesía de hermosa delicadeza y cortante filo a veces, puso en la picota al régimen opresivo que surgió de la revolución. El más inteligente y propositivo fue Jorge Cuesta; también duro crítico de los que creían hacer literatura cuando sólo reproducían las costumbres aceptadas por los generales revolucionarios.
Nuestra literatura buscaba entonces construir su identidad a partir de la crítica a veces libidinal, a veces ideologizada, a veces con la intensión de regresar al mecenazgo, a veces a partir del aislamiento. Como quiera que haya sido, fueron esos jóvenes que en México intentaban demarcarse de lo establecido, escribiendo y llevando una vida que retaba constantemente a la moral de la naciente burguesía mexicana.
Pero a esos jóvenes rebeldes les faltaba algo que Andrés Henestrosa poseía de modo personal e íntimo: su desapego por todo lo material, su renuncia a pertenecer a un lugar que no le correspondía, su desenfado ante una vida llena de sufrimientos, pero sobre todo, esa natural ironía que le permitía burlarse de todo, hasta de sí mismo.
Andrés Henestrosa no buscaba usar el arte para construir una bohemia que, incluso por su origen indígena, le resultaba ajena. Así como los literatos, pintores, escultores y otros artistas, establecieron la bohemia europea como símbolo de la independencia del arte frente al poder, en la Francia del siglo XIX, así Andrés impuso un modo de vida con un estilo que sería después, el canon de lo bohemio para muchos artistas mexicanos.
Pero es en el nudo que constituyó la existencia de Andrés, en donde a partir de las relaciones y situaciones vividas, que el espíritu de rebeldía afloraba con espontaneidad freudiana, en forma de chiste o del trato irónico que se le daban con pasmosa facilidad.
No habrá que ver, en las bromas y forma de trato de Henestrosa, otra cosa que su especial manera de destrozar a un mundo hostil y recrearlo a modo de disfrutar con autenticidad su vida de artista, su manera de coexistir con la literatura.
Por eso, aquella frase de que “Andrés nos destroza”, que se arrojó desde la tribuna de una juventud obcecada, con la que después se reconciliaría, terminó siendo la fórmula que sintetiza el sentimiento de cobardía de quienes no nos atrevemos a practicar el arte de la vida como lo hizo Andrés.
El sentido irónico de su conducta se manifestó muy temprano en su juventud. Desde cuando José Vasconcelos le preguntó por Montenegro, que se encontraba hospitalizado y de quien afirmó que era de una constitución fuerte, a lo que el joven Andrés respondió: “Desde luego, es de la constitución del 57”.
O cuando su entrañable amigo Alí Chumacero se encontraba postrado con un pie enyesado y con aparente irreverencia le preguntó: ¿Alí y ahora cómo harás para escribir?
O cuando dictó la versión de su biografía, en donde a cada párrafo le guiña el ojo al lector diciendo, por ejemplo, que de niño y en las noches de luna, le gustaba subir a las altas montañas que rodean su pueblo, cuando quienes conocemos Ixhuatán, sabemos que sólo tiene, si acaso, algunas pequeñas lomas.
Andrés era un iconoclasta que, al contrario de Víctor Hugo, destruía su propio mito: Andrés Henestrosa.
Dijo un día que siempre había sido un vago y lo seguía siendo, o que estaba por escribir la página que lo haría inmortal. Su actitud básica era la ironía. Tanto, que alguno de sus amigos intelectuales pensaban que nada se tomaba en serio.
Y en efecto, no quería nada con ese tipo de “seriedad” de la llamada “gente de razón”, que vive con el temor de que el dinero le alcance para terminar el mes, que sueña con ser poderoso para cumplir con sus deseos inconfesables, que ensalza a su jefe y hasta le llama “mi padre”, que predica una moral que en secreto detesta y que con gusto se lanzaría a una vida desenfrenada si tuviera el valor de hacerlo. No es esa la “seriedad” que vi en Andrés.
Otros aún le reclaman su posterior entrega al poder. Y es verdad, la pobreza y los sufrimientos que soportó con estoicismo, no los quería para su esposa y su hija. Cuando declaró lo anterior, que tenia tintes de confesión, terminó ironizando como siempre al decir: “es que López Mateos, prometió hacerme gobernador del estado de Oaxaca.”
Indagar con profundidad el sentido del chiste y la ironía en Andrés Henestrosa, quizá permita comprender en parte, por qué la literatura mexicana, no logró constituir un campo autónomo frente al Estado y el poder Económico. Por qué muchos de nuestros artistas no pueden vivir fuera del alcance del Ogro filantrópico. ¿Qué le hace falta a la República Mexicana de nuestras Letras para alcanzar el estatus sublime de una literatura comprometida con ella misma y sus creadores?
No lo sé, sin embargo, si tuviera que escribir los nombres de los próceres que intentaron la primera revolución de independencia de nuestra literatura, sin duda incluiría a Don Andrés Henestrosa.
Ese es el sentido de la ironía y del chiste en ese istmeño ejemplar. Algo de ello encontrarán en el libro que les mencioné de Margarito Guerra.
Guerra, Margarito. Andanzas y Recordanzas. Miguel Angel Porrúa. 2008
Casanova, Pascale. La república mundial de las letras. Editorial Anagrama. 2001.
Bourdieu, Pierre. Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario. Editorial Anagrama.1995
Aguilar Mora, Jorge. Una muerte sencilla, justa, eterna. Cultura y guerra durante la revolución mexicana. Editorial Era. 1990.
Cruz Bencomo, Adán. Henestrosa, nombre y renombre. Editorial Diana. 2001.
Lourau, René. El Estado y el inconsciente. Ensayo de sociología política. Editorial Kairós. 1980.
viernes, 6 de marzo de 2009
¡MEJOREMOS LA POLÍTICA!
Hace unos días, un amigo mío dedicado a la política y al gobierno, se quejaba de que en México la situación iba de mal en peor, y que era necesaria una reforma profunda, sino es que una verdadera revolución para que las cosas comenzaran a mejorar.
Sus lamentaciones me hicieron reflexionar acerca de algo que me dijo: es necesario ampliar la participación de los ciudadanos en la construcción de sus gobiernos.
Me pidió que pensara al respecto y que volviéramos a platicar después. Como el tema me motivó profundamente, pero no soy experto en la materia, ni mucho menos, le prometí darle mi opinión, y sólo mi simple opinión al respecto.
Lo que sigue, son algunas de mis reflexiones:
1. En las democracias modernas, los gobiernos se integran principalmente a partir de dos subsistemas: el de las instituciones existentes y el de los partidos políticos. El resto de los subsistemas sociales está constituido por instituciones y organizaciones que forman parte de la sociedad civil o económica, y que en la tradición sociológica y jurídica se identificaban antes con lo privado.
2. En el modelo democrático de construcción de gobierno, mediante un subsistema de partidos políticos, se parte de cuatro supuestos principales:
a. Los partidos políticos son de interés público, en tanto representan intereses de un sector de la ciudadanía, que se organiza en él para construir el gobierno.
b. Los partidos políticos, en su régimen interno, son también democráticos como el sistema que les da vigencia; porque si no lo fueran, perderían la capacidad de representar al sector de la ciudadanía, cuyos intereses presuntamente asumen como propios.
c. La competencia entre los partidos que pretenden construir el gobierno, es justa y perfecta, es decir se da entre iguales y se regula a todos por igual, sin interferencias extrañas.
d. El subsistema de los partidos, es eficiente y eficaz para los fines de la sociedad; es decir, económico, moralmente aceptable, legalmente viable y con él se logran construir buenos gobiernos.
3. Una revisión del estado de estos cuatro supuestos en México, llevaría a la conclusión, que en efecto, nuestro subsistema de partidos políticos no los cumple:
a. Se observa que, al interior de los partidos, no existe una vida democrática en la integración de sus órganos de dirección, ni en la elección de sus candidatos para la construcción de gobiernos; por lo que no se cumple el supuesto (b) y por tanto tampoco el (a). Por este sólo hecho, en un análisis o evaluación de los partidos políticos, se justificaría que perdieran su naturaleza de instituciones de interés público.
b. Aún cuando en el estado del supuesto (c) se han tenido avances importantes, el marco normativo actual no permite afirmar que el proceso de competencia entre los partidos sea plenamente justo y se dé en condiciones de total equidad. Esto significa que los procesos electorales no reflejan exclusivamente la voluntad ciudadana; sino la influencia de otros factores que no pertenecen al subsistema, y que se sirven de él para sus propios fines y no para construir buenos gobiernos.
c. Independientemente de que el inciso (b) permite concluir que el actual subsistema de partidos no facilita el construir buenos gobiernos, existen además otras cuestiones: ¿Con cuántos partidos el subsistema funcionaría de manera eficiente y eficaz? ¿Cuál es el monto que el subsistema económico debe transferir al político, para que el subsistema de partidos se considere eficiente? ¿Cuál es el código ético que hace al subsistema de partidos políticos aceptable para la construcción de buenos gobiernos? Estas y otras preguntas están en México sin respuestas.
4. Existen otros modelos para formar buenos gobiernos, en ellos se sustituye a los partidos por procesos organizados desde la sociedad civil. Estos modelos se basan en procesos de selección de “abajo” hacia “arriba”, para integrar organismos colegiados de representación política de la ciudadanía, tomando como base la territorialidad: barrio, agencia, municipio, región, estado y nación. La competencia en estos subsistemas se da entre ciudadanos de manera directa, ya que su punto de partida es el barrio, un territorio pequeño en el que todos se conocen. Una vez que se integra la representación política del barrio, ésta compite en el nivel siguiente y así sucesivamente. En cada nivel, con los representantes electos, se integra un gobierno de barrio, agencia, municipio, estado o nación, designando a cada representante un cargo. Los supuestos en los que se basa este modelo democrático son los siguientes:
a. Los individuos de una sociedad tienen, motu propio, interés en representar a sus conciudadanos y formar parte del gobierno del nivel territorial en el que compiten.
b. La competencia entre los individuos, independientemente del nivel en el que se da, es justa y perfecta.
c. La sucesiva exclusión de los ciudadanos elegibles, en el proceso de elección por niveles, no disminuye la representatividad, sino la depura y mejora.
d. Al combinar el proceso de integración de representatividad, con el de formación de buenos gobiernos, hace que este modelo sea altamente eficiente y eficaz.
5. Una revisión superficial de los países donde opera un modelo semejante a éste, permite apreciar lo siguiente:
a. Los individuos no siempre tienen interés en participar y menos en representar intereses de sus conciudadanos y gobernar. Por eso en estos países se da énfasis a la educación política, ya que el supuesto primero no se cumple plenamente.
b. El segundo supuesto es aún más difícil de cumplir, en la medida en que la representación se integra en ámbitos cada vez más exclusivos, se corre el riesgo de que grupos minoritarios controlen todo el proceso al tener acceso a los recursos del poder. Lo anterior, permite afirmar que, en ese sentido, el supuesto ( c ) no se cumple plenamente.
c. El supuesto ( d ) hace muy atractivo este modelo porque, en efecto, es mucho más eficiente y eficaz; el problema es que a largo plazo, esas cualidades se pierden cuando en la cúpula se constituyen grupos privilegiados y la democracia inicial adquiere rasgos de dictadura.
6. El tercer modelo de sociedad democrática es el llamado neocorporativo. Este modelo parte de que el solo subsistema de partidos no es suficiente, porque no logra cumplir todos sus supuestos, y por tanto no permite construir buenos gobiernos. En este modelo, para superar las deficiencias de los partidos, se organizan o reconocen, agrupaciones o grupos de interés, es decir organizaciones sociales, no políticas, sino económicas, religiosas o de cualquier otro tipo, que se instituyen para defender sus intereses y a los cuales, el gobierno legítimo, les confiere ciertas atribuciones, que anteriormente eran facultades reservadas al gobierno legal y legítimamente constituido. De esta manera, dichas organizaciones se convierten en “gobiernos privados”, que son capaces de constituirse en interlocutores colectivos del gobierno y responsables ante la sociedad de sus decisiones y actuaciones, y ya no como “poderes ocultos” o “grupos de presión”. En algunos países de Europa, se ha observado una tendencia a utilizar este modelo. Los supuestos del mismo, además de los atribuidos al modelo de los sistemas de partido son los siguientes:
a. Los grupos de interés, pueden autoregularse de modo que no lesionan los intereses del resto de la sociedad.
b. Su vida interna, no necesariamente democrática, sino meritocrática, plutocrática o hierocrática, no afecta la representación de sus intereses.
c. Fortalece la construcción de buenos gobiernos, en tanto descarga responsabilidades ejecutivas de la burocracia Estatal, y acepta las suyas ante la sociedad y el orden jurídico establecido.
d. Su eficacia, no depende de su eficiencia, sino del equilibrio que se establezca con el resto de la sociedad, es decir, de que se cumpla el supuesto (a)
7. No existen aún experiencias que puedan ser evaluadas como regímenes políticos totalmente neocorporativos.
8. Llamaremos al primer modelo, modelo democrático de partidos políticos. Al segundo, modelo democrático de consejos populares, y al tercero modelo democrático neocorporativo.
9. Cada uno de ellos presenta restricciones a la participación ciudadana directa, en la construcción de buenos gobiernos. Quizás lo más recomendable, sería concebir un proceso de perfeccionamiento democrático de la sociedad, considerando sus posibles combinaciones como “etapas” que permitieran, a la sociedad en evolución, adoptar aquella que le fuera más eficiente y eficaz para la construcción de buenos gobiernos.
Con lo anterior, no afirmo que esto soluciones el problema del desarrollo y el bienestar de la población, en el que intervienen otros subsistemas de la sociedad; sino el asunto exclusivo de formar buenos gobiernos, es decir, aquellos que siendo eficientes y eficaces en el cumplimiento de sus encomiendas, representan al interés de la sociedad en su conjunto; todo ello en mayor o menor grado, pero siempre en estricto apego al orden jurídico.
No creo resolver con esto la inquietud y preocupación de mi amigo; pero creo que, sin ninguna otra pretensión, podría dar lugar a otra charla amena.
Sus lamentaciones me hicieron reflexionar acerca de algo que me dijo: es necesario ampliar la participación de los ciudadanos en la construcción de sus gobiernos.
Me pidió que pensara al respecto y que volviéramos a platicar después. Como el tema me motivó profundamente, pero no soy experto en la materia, ni mucho menos, le prometí darle mi opinión, y sólo mi simple opinión al respecto.
Lo que sigue, son algunas de mis reflexiones:
1. En las democracias modernas, los gobiernos se integran principalmente a partir de dos subsistemas: el de las instituciones existentes y el de los partidos políticos. El resto de los subsistemas sociales está constituido por instituciones y organizaciones que forman parte de la sociedad civil o económica, y que en la tradición sociológica y jurídica se identificaban antes con lo privado.
2. En el modelo democrático de construcción de gobierno, mediante un subsistema de partidos políticos, se parte de cuatro supuestos principales:
a. Los partidos políticos son de interés público, en tanto representan intereses de un sector de la ciudadanía, que se organiza en él para construir el gobierno.
b. Los partidos políticos, en su régimen interno, son también democráticos como el sistema que les da vigencia; porque si no lo fueran, perderían la capacidad de representar al sector de la ciudadanía, cuyos intereses presuntamente asumen como propios.
c. La competencia entre los partidos que pretenden construir el gobierno, es justa y perfecta, es decir se da entre iguales y se regula a todos por igual, sin interferencias extrañas.
d. El subsistema de los partidos, es eficiente y eficaz para los fines de la sociedad; es decir, económico, moralmente aceptable, legalmente viable y con él se logran construir buenos gobiernos.
3. Una revisión del estado de estos cuatro supuestos en México, llevaría a la conclusión, que en efecto, nuestro subsistema de partidos políticos no los cumple:
a. Se observa que, al interior de los partidos, no existe una vida democrática en la integración de sus órganos de dirección, ni en la elección de sus candidatos para la construcción de gobiernos; por lo que no se cumple el supuesto (b) y por tanto tampoco el (a). Por este sólo hecho, en un análisis o evaluación de los partidos políticos, se justificaría que perdieran su naturaleza de instituciones de interés público.
b. Aún cuando en el estado del supuesto (c) se han tenido avances importantes, el marco normativo actual no permite afirmar que el proceso de competencia entre los partidos sea plenamente justo y se dé en condiciones de total equidad. Esto significa que los procesos electorales no reflejan exclusivamente la voluntad ciudadana; sino la influencia de otros factores que no pertenecen al subsistema, y que se sirven de él para sus propios fines y no para construir buenos gobiernos.
c. Independientemente de que el inciso (b) permite concluir que el actual subsistema de partidos no facilita el construir buenos gobiernos, existen además otras cuestiones: ¿Con cuántos partidos el subsistema funcionaría de manera eficiente y eficaz? ¿Cuál es el monto que el subsistema económico debe transferir al político, para que el subsistema de partidos se considere eficiente? ¿Cuál es el código ético que hace al subsistema de partidos políticos aceptable para la construcción de buenos gobiernos? Estas y otras preguntas están en México sin respuestas.
4. Existen otros modelos para formar buenos gobiernos, en ellos se sustituye a los partidos por procesos organizados desde la sociedad civil. Estos modelos se basan en procesos de selección de “abajo” hacia “arriba”, para integrar organismos colegiados de representación política de la ciudadanía, tomando como base la territorialidad: barrio, agencia, municipio, región, estado y nación. La competencia en estos subsistemas se da entre ciudadanos de manera directa, ya que su punto de partida es el barrio, un territorio pequeño en el que todos se conocen. Una vez que se integra la representación política del barrio, ésta compite en el nivel siguiente y así sucesivamente. En cada nivel, con los representantes electos, se integra un gobierno de barrio, agencia, municipio, estado o nación, designando a cada representante un cargo. Los supuestos en los que se basa este modelo democrático son los siguientes:
a. Los individuos de una sociedad tienen, motu propio, interés en representar a sus conciudadanos y formar parte del gobierno del nivel territorial en el que compiten.
b. La competencia entre los individuos, independientemente del nivel en el que se da, es justa y perfecta.
c. La sucesiva exclusión de los ciudadanos elegibles, en el proceso de elección por niveles, no disminuye la representatividad, sino la depura y mejora.
d. Al combinar el proceso de integración de representatividad, con el de formación de buenos gobiernos, hace que este modelo sea altamente eficiente y eficaz.
5. Una revisión superficial de los países donde opera un modelo semejante a éste, permite apreciar lo siguiente:
a. Los individuos no siempre tienen interés en participar y menos en representar intereses de sus conciudadanos y gobernar. Por eso en estos países se da énfasis a la educación política, ya que el supuesto primero no se cumple plenamente.
b. El segundo supuesto es aún más difícil de cumplir, en la medida en que la representación se integra en ámbitos cada vez más exclusivos, se corre el riesgo de que grupos minoritarios controlen todo el proceso al tener acceso a los recursos del poder. Lo anterior, permite afirmar que, en ese sentido, el supuesto ( c ) no se cumple plenamente.
c. El supuesto ( d ) hace muy atractivo este modelo porque, en efecto, es mucho más eficiente y eficaz; el problema es que a largo plazo, esas cualidades se pierden cuando en la cúpula se constituyen grupos privilegiados y la democracia inicial adquiere rasgos de dictadura.
6. El tercer modelo de sociedad democrática es el llamado neocorporativo. Este modelo parte de que el solo subsistema de partidos no es suficiente, porque no logra cumplir todos sus supuestos, y por tanto no permite construir buenos gobiernos. En este modelo, para superar las deficiencias de los partidos, se organizan o reconocen, agrupaciones o grupos de interés, es decir organizaciones sociales, no políticas, sino económicas, religiosas o de cualquier otro tipo, que se instituyen para defender sus intereses y a los cuales, el gobierno legítimo, les confiere ciertas atribuciones, que anteriormente eran facultades reservadas al gobierno legal y legítimamente constituido. De esta manera, dichas organizaciones se convierten en “gobiernos privados”, que son capaces de constituirse en interlocutores colectivos del gobierno y responsables ante la sociedad de sus decisiones y actuaciones, y ya no como “poderes ocultos” o “grupos de presión”. En algunos países de Europa, se ha observado una tendencia a utilizar este modelo. Los supuestos del mismo, además de los atribuidos al modelo de los sistemas de partido son los siguientes:
a. Los grupos de interés, pueden autoregularse de modo que no lesionan los intereses del resto de la sociedad.
b. Su vida interna, no necesariamente democrática, sino meritocrática, plutocrática o hierocrática, no afecta la representación de sus intereses.
c. Fortalece la construcción de buenos gobiernos, en tanto descarga responsabilidades ejecutivas de la burocracia Estatal, y acepta las suyas ante la sociedad y el orden jurídico establecido.
d. Su eficacia, no depende de su eficiencia, sino del equilibrio que se establezca con el resto de la sociedad, es decir, de que se cumpla el supuesto (a)
7. No existen aún experiencias que puedan ser evaluadas como regímenes políticos totalmente neocorporativos.
8. Llamaremos al primer modelo, modelo democrático de partidos políticos. Al segundo, modelo democrático de consejos populares, y al tercero modelo democrático neocorporativo.
9. Cada uno de ellos presenta restricciones a la participación ciudadana directa, en la construcción de buenos gobiernos. Quizás lo más recomendable, sería concebir un proceso de perfeccionamiento democrático de la sociedad, considerando sus posibles combinaciones como “etapas” que permitieran, a la sociedad en evolución, adoptar aquella que le fuera más eficiente y eficaz para la construcción de buenos gobiernos.
Con lo anterior, no afirmo que esto soluciones el problema del desarrollo y el bienestar de la población, en el que intervienen otros subsistemas de la sociedad; sino el asunto exclusivo de formar buenos gobiernos, es decir, aquellos que siendo eficientes y eficaces en el cumplimiento de sus encomiendas, representan al interés de la sociedad en su conjunto; todo ello en mayor o menor grado, pero siempre en estricto apego al orden jurídico.
No creo resolver con esto la inquietud y preocupación de mi amigo; pero creo que, sin ninguna otra pretensión, podría dar lugar a otra charla amena.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Nueva Comandancia General Templaria en México

El sábado 15 de noviembre de este año, se constituyó en la Ciudad de México, la Gran Comandancia General de la Orden de Caballeros Templarios de México, gran potencia masónica del rito York.
Como Eminente Gran Comandante fue electo el Señor Caballero Templario (SKT) Octavio Casamadrid Mata, como Gran Capitán General el Dr. Sergio Fishleder (SKT), como Gran Tesorero el Caballero Templario Rafael A. Domínguez López y como Gran Secretario el SKT Cuauhtemoc Salazar Jarero, entre otros altos dignatarios.
Al solemne acto asistió, en representación de la Gran Comandancia General de la Orden de Caballeros Templarios de los Estados Unidos de Norteamérica, el Gran Secretario, SKT Lawrence E. Tuker.
La Gran Comandancia General de dicha orden, renovó una vez más, en paz, armonía y fraternidad, a los altos dignatarios que conducen a quienes son caballeros templarios en la masonería de York.
El acto es por demás significativo, en tanto fortalece a la masonería en México, en su vertiente más liberal; considerando sobre todo los días aciagos que vivimos ahora en nuestro país. Nada hay como la esperanza de que ciudadanos mexicanos, con una alta conciencia de su responsabilidad para con la patria, consoliden sus trabajos a pesar de la grandes dificultades que, por cierto, han afrontado con éxito. Ese fue precisamente el mensaje del Gran Secretario de la Orden en los Estados Unidos: el deseo de que los esfuerzos fructifiquen en unidad y armonía.
Oaxaca estuvo presente en el importante evento, con la participación de seis Excelentes Masones, quienes poseen el más alto grado del Rito de York en nuestro estado.
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